Ver una abeja paseando por tu balcón o posada en una ventana despierta curiosidad. Muchos creen que ahora se ven menos y los datos empiezan a confirmarlo; el declive de los polinizadores ya se está registrando con mayor detalle. Esta problemática tiene dos capas: la simbólica, asociada a tradiciones como el Feng Shui que la interpretan como un signo de prosperidad y buena energía, y la ambiental, dado que estos insectos funcionan como termómetros del entorno. Europa refuerza su vigilancia sobre esta cuestión con la vista puesta en 2030.
Del Feng Shui al termómetro ecológico
En el Feng Shui, la abeja se vincula con la abundancia, el trabajo y la recompensa. No es de extrañar, ya que la colmena luce una coordinación casi perfecta, lo que la ha convertido en símbolo en diversas culturas. Para aquellos que buscan señales, verla cerca de casa puede sonar como una «buena noticia». Sin embargo, si bajamos a lo concreto, la explicación suele ser más sencilla: las abejas se dirigen hacia donde hay flores, agua y espacios para descansar, indicando que alrededor hay recursos. A veces, basta con unos metros, como un seto florido o macetas bien cuidado.
Abeja, avispa o sírfido, no siempre es lo que parece
Antes de interpretar los avistamientos, conviene asegurarse de que realmente se trata de una abeja. Muchas «abejas» son, en realidad, sírfidos, unas moscas que imitan su aspecto y flotan en el aire, y también se confunden con avispas durante el verano. ¿Te ha pasado en una terraza con comida cerca?
Una pista rápida para identificar a una abeja es observar las antenas y el «pelito». Si se ven antenas y el cuerpo parece más peludo y redondeado, es más probable que sea una abeja. Si destacan unos ojos grandes y es difícil ver las antenas, podría ser un sírfido; por otro lado, un cuerpo más liso y con cintura marcada típicamente indica una avispa.
Por qué es tan buena noticia para la comida y la naturaleza
La presencia de polinizadores cerca de casa es más importante de lo que muchos piensan. IPBES, la plataforma científica de la ONU sobre biodiversidad, recuerda que más de tres cuartas partes de los cultivos alimentarios del mundo dependen en parte de la polinización. Además, estima que entre 235.000 y 577.000 millones de dólares al año de la producción agrícola mundial están directamente vinculados a estos animales. Sin polinizadores, actividades tan cotidianas como disfrutar de café, chocolate y manzanas serían limitadas, según explica el científico Simon Potts. Sin ellos, la oferta en fruterías cambiaría drásticamente.
Asimismo, la FAO añade que los polinizadores contribuyen aproximadamente al 35% de la producción mundial de cultivos, medido por volumen. Es fundamental recordar que existen más de 20.000 especies de abejas, la mayoría silvestres y muy diferentes a la abeja de la miel, lo que ayuda a que la polinización sea más estable, especialmente en condiciones climáticas adversas.
Europa ya los cuenta y el declive preocupa
La Comisión Europea ha presentado un sistema común de seguimiento para que los Estados miembros evalúen de manera comparable la diversidad y abundancia de polinizadores. La meta es revertir su declive antes de 2030. Se señala que la polinización afecta al 80% de nuestros cultivos alimentarios y plantas silvestres con flores, y que una de cada tres especies de abejas, mariposas y sírfidos está en declive, mientras que una de cada diez especies de abejas y mariposas se encuentra en riesgo de extinción.
En España, el MITECO subraya la vitalidad de la polinización para los ecosistemas y nuestra alimentación, destacando estimaciones que sitúan el valor económico mundial de los insectos polinizadores en torno al 9,5% de la producción agrícola destinada a la alimentación humana. Cuantificar el problema permite gestionarlo más eficazmente.
Cómo actuar en casa sin dañarlas y sin ponerte en riesgo
Si encuentras una sola abeja dentro de casa, lo básico funciona: abre una ventana, apaga las luces cercanas y evita aerosoles o manotazos, ya que muchas veces solo están desorientadas; con un poco de paciencia, suelen salir. Si la abeja está en el suelo y no vuela, posiblemente esté descansando, especialmente en días calurosos o tras un chaparrón. La Bumblebee Conservation Trust recomienda no intervenir de inmediato y, como último recurso, usar agua con azúcar cuando no hay flores cerca; la mezcla debe ser de agua y azúcar blanco al 50% y evitar la miel o el azúcar moreno.
Si observas muchas abejas juntas formando una bola o entrando en un hueco, la situación cambia ya que podría tratarse de un enjambre. En este caso, lo sensato es mantener distancia y no usar insecticidas. La Fundación Amigos de las Abejas recomienda contactar con el 112 o con apicultores especializados en la retirada de enjambres para gestionarlo de forma segura.
