
MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) – El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha destacado que la compañía prevé aumentar en un 50 % la producción de petróleo que gestiona en Venezuela en el corto plazo y triplicarla en un horizonte de tres años. Al mismo tiempo, ha reivindicado el papel del gas y el petróleo en España, criticando la prohibición de explorar gas en la península y el cierre de refinerías en Europa.
Durante su intervención en el foro Wake Up Spain, organizado por ‘El Español’, Imaz ha subrayado que Repsol ha recibido ya todas las licencias necesarias de Estados Unidos para operar con normalidad en Venezuela, lo que incluye contratar empresas estadounidenses y moverse «abiertamente» en ese entorno.
En este contexto, ha explicado que la compañía ha firmado recientemente un acuerdo relevante de gas con el Gobierno venezolano, el cual garantiza alrededor del 50 % de la producción eléctrica del país, en un momento crítico en el que Venezuela «necesita esa electricidad más que nunca».
El directivo ha señalado que en los próximos días Repsol tomará el control directo de las operaciones de petróleo en Venezuela que gestiona, lo que permitirá cumplir el compromiso de elevar un 50 % la producción asociada a los 45.000 barriles diarios brutos que aporta actualmente la compañía en el país. Reiteró que el objetivo es triplicar esa producción en tres años, como parte de la responsabilidad de Repsol de contribuir a «una Venezuela mejor», con un mayor desarrollo económico y social gracias a los ingresos procedentes de los hidrocarburos.
Tras poner el foco en América, Imaz ha insistido en que el petróleo y el gas seguirán siendo imprescindibles también en España durante las próximas décadas. Aseguró que España convivirá 30-40 años más con petróleo y gas. Recordó que, en el mix energético primario español, más del 65 % de la energía procede aún de estos combustibles fósiles y defendió que, junto al impulso a las energías renovables, el país debe «apostar por tenerlos y por procesarlos», manteniendo capacidad industrial propia para garantizar el suministro.
En ese sentido, el ejecutivo cuestionó la ley aprobada en 2021 que prohíbe la exploración y producción de gas en España, recordando descubrimientos potenciales anunciados en el pasado que podrían haber abastecido varios años de demanda nacional. Se preguntó si tiene sentido renunciar a estos recursos propios «teniéndolos aquí», mientras se recurre a suministros lejanos, comparando la situación con «tener el Golfo Pérsico» y no aprovecharlo.
Que en España no falte producto de aquí al verano
Imaz aseguró que la compañía tiene «una sola obsesión»: que en España «no falte producto» de aquí al verano. Reveló que el grupo ha aumentado en 1.200 millones sus inventarios en marzo y está invirtiendo en las refinerías de A Coruña y Petronor para producir un 15-20 % más de queroseno antes del verano.
Por otro lado, Imaz también se pronunció sobre la evolución regulatoria en Europa y su impacto en el refino. Señaló que, desde el inicio de la guerra de Ucrania, se han cerrado 11 refinerías en el continente, y que desde la crisis financiera de 2008 han desaparecido 30 de las 100 instalaciones que existían entonces.
La regulación «ahoga» al refino europeo
El consejero delegado de Repsol indicó que las normativas y regulaciones vigentes están «ahogando al refino europeo», precisamente cuando este sigue siendo necesario para garantizar el suministro de combustibles. Cuestionó que se considere a las refinerías «parte del pasado» en un contexto de tensiones geopolíticas y volatilidad energética. Advertido que muchas de estas plantas tienen dificultades para competir, con rentabilidades por debajo de su coste de capital, y alertó del riesgo de acelerar su cierre en un momento en el que la demanda de productos como el queroseno o el diésel sigue siendo elevada.
En paralelo, Imaz defendió que la transición energética debe combinar ambición climática con realismo industrial, evitando trasladar fuera de Europa industrias intensivas en energía que, una vez deslocalizadas, emiten más CO2 en otros países. Destacó que, desde 2010, Estados Unidos ha reducido más sus emisiones de CO2 por unidad de PIB que Europa y advirtió que parte de la descarbonización europea se lleva a cabo «cerrando industrias» que se trasladan a países con mayores emisiones, «metiendo CO2 debajo de la alfombra».
Apuesta por EEUU
Frente a esta tendencia, Imaz reclamó una política energética «sensata» que preserve la seguridad de suministro, aproveche los recursos de petróleo y gas existentes y mantenga la capacidad de refino y transformación en territorio europeo. En cuanto a su apuesta por Estados Unidos, recordó que alrededor de un 25-34 % de las inversiones de Repsol hasta 2028 se destinarán a este país, donde ve un entorno regulatorio favorable, crecimiento económico y un «mundo energético muy interesante». Destacó que el gas estadounidense y el fracking «salvaron a Europa» en la crisis de precios tras lo sucedido en Ucrania.
