MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) – El cineasta Joaquín Mazón regresa este viernes, 17 de abril, a las salas con ‘La familia Benetón +2’, protagonizada por Leo Harlem, El Langui y Anabel Alonso. Mazón ha reivindicado una mayor libertad creativa en el cine actual, afirmando que no teme la posible competencia con el fenómeno de ‘Torrente presidente’ en la taquilla, ya que «hay público y género para todos los gustos».
«El espectador está demandando cosas diferentes. Hemos pasado una época en la que casi todos hacíamos las cosas para intentar agradar al espectador y ahora estamos haciendo lo que queremos y eso se ve en el resultado», ha asegurado el realizador en una entrevista, al ser preguntado si percibe que el público tiene ganas de reírse sin estar encorsetado por lo políticamente correcto.
La película logró en su primera parte ser la quinta más taquillera en 2024, con más de cuatro millones de euros y más de 600.000 espectadores. Ahora coincide en la taquilla con el fenómeno ‘Torrente presidente’, una película que no ve como «rival» porque Santiago Segura, quien es parte de la película como productor, señala que «no hay rivales en la taquilla». Mazón se ha mostrado feliz con los datos de ‘Torrente presidente’ y espera que siga bien arriba, afirmando que «hay público y género para todos los gustos».
En esta ocasión, Mazón dobla la «apuesta» y añade dos bebés a los cinco ‘hijos’ que ya tenía Leo Harlem en la primera parte, con el fin de reforzar una «relación casi de matrimonio» entre el cómico y El Langui. «La idea era desestabilizar lo conseguido en la primera película y así nació la idea de los dos bebés», confiesa el cineasta.
Entre los puntos fuertes de la película destaca la aparición de estrellas latinoamericanas como la cantante dominicana Natti Natasha y la actriz mexicana Maite Perroni, así como el grupo musical Masaka Kids Africana, conocidos en internet por sus bailes virales. Mazón señaló que la productora María Luisa Gutiérrez tenía ganas de incorporar a los Masaka Kids en alguna película y que, tras rodar en Canarias, fue una experiencia muy bonita.
Por su parte, Leo Harlem recordó cómo ha sido su relación con los dos bebés, que «aportan un punto más de locura» y ofrecen un «salto de calidad» en la película. «Lidiar con un hijo cuesta, hacerlo con dos todavía más; imagínate con siete. Hay que ser un valiente, aunque los bebés no han dado ningún problema con el texto», bromea Harlem. Además, revela que uno de los bebés estuvo llorando gran parte del rodaje y se ha convertido en el «gancho» de la película. «La niña lloraba muchísimo y el otro era un bendito. La niña parecía una sirena», recordó.
Finalmente, El Langui, que también se ve envuelto en la crianza de estos bebés, repite como «fiel» escudero de Leo Harlem. «Mi personaje siempre está apoyando y arrimando el hombro porque el de Leo se cree que lo tiene solucionado, pero lidiar con dos bebés es otro tema«, comenta entre risas.
CINE FAMILIAR
Leo Harlem califica de «pelotazo» los buenos datos de Santiago Segura y ‘Torrente’, diferenciando que ‘La Familia Benetón +2’ es una cinta «más familiar» y confía en que logre buenos datos como la primera. «El público es muy fiel y nos podemos retroalimentar del éxito de Torrente«, subraya.
«Es importante que haya muchas películas españolas que funcionen bien. Es fundamental. Hay una parte industrial de la profesión y es que se financian muchas cosas con éxitos así. Tiene que haber variedad, pero también debe haber rendimiento económico porque las salas pueden cerrar y eso es un problema«, comenta Harlem.
Asimismo, el actor y cómico reflexiona sobre los límites del humor y la evolución de su tono en la comedia. «Si haces humor de manera bruta la gente también se cansará o si lo haces todo políticamente correcto o muy tiquismiquis, la gente también se cansa. Son momentos», ha puntualizado.
A su juicio, lo esencial es que los creadores actúen «en conciencia y sin mala intención», ya que «si el humor se vuelve demasiado inquisitivo, pierde su esencia«. Harlem defiende que las historias deben fluir naturalmente y reconoce que «hay personajes que necesitan un registro más duro y otros, distinto».
