VALENCIA, 17 Abr. (EUROPA PRESS, Laura Martínez) – El Premio Primavera de Novela 2026 ha recaído este año en la actriz y escritora Elvira Mínguez, galardonada por ‘La educación del monstruo’ (Espasa). Durante la presentación de su obra en Valencia, Mínguez estableció un paralelismo con los monstruos que acechan a la sociedad actual, advirtiendo que los verdaderamente peligrosos son aquellos que se encuentran ocultos.
La autora mencionó como ejemplos «la necedad» y «la mentira», aunque destacó que «la deshumanización» es, en su opinión, «el mayor monstruo». Esta presentación marcó la primera vez que el Premio Primavera viaja a Valencia, rompiendo con una tradición de años que lo mantenía en Madrid. El acto se llevó a cabo en la Lonja de la Seda, que celebra este año su 30 aniversario desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
A nivel personal, Mínguez también reveló su batalla con otro monstruo: el miedo. «Tengo miedo a todo. Y su capacidad limitante. Es totalmente paralizante. El miedo en sí mismo es un monstruo», expresó.
Adicionalmente, alertó sobre el «desafío que tienen los padres» para atraer la atención de sus hijos, quienes muchas veces están más interesados en las pantallas que en el mundo real. «Los niños son el futuro y si hay algo que tenemos que cuidar, mimar, defender con uñas y dientes es a los niños», enfatizó.
En este sentido, evocó la imagen del pequeño Aylan, un niño sirio de tres años que se ahogó en un naufragio en 2015. Su trágica muerte se convirtió en un símbolo de la crisis de los refugiados. «No puedo entender cómo podemos llegar a ser tan deleznables y cómo olvidamos», lamentó Mínguez.
La novela de Mínguez tiene un origen personal, derivado de un episodio «autobiográfico». Recordó cómo cuando su hijo tenía cuatro años, una tarde mientras jugaba con una pelota junto a la puerta de casa, se hizo el silencio y ella escuchó la puerta cerrarse. Comprendiendo la angustia, salió corriendo a buscarlo. «Tuve miedo», reconoció. Tras encontrar a su hijo, le dijo que no hiciera aquello porque podía ser «llevado», lo que posteriormente lo llenó de temor a él.
Sobre este tema, reflexionó: «¿Qué demonios me ha pasado? La novela parte de eso. Años después, mi hijo me confesó que le metí mucho miedo y que ese miedo no era suyo. Le pedí perdón y me quedé con muy mal sabor», se cuestionó. «¿De dónde viene esa necesidad de control? ¿Qué memoria heredada se activa en ese gesto?».
Además, la obra está ambientada en la Alemania de los años 60, específicamente en Düsseldorf, regresando a la historia de muchos españoles que emigraron en busca de una vida mejor, como los padres de Mínguez. «No era un tema del que se hablara mucho en casa», afirmó. Recordó que «Alemania necesitaba mano de obra barata» y que Franco deseaba que la gente emigrara, pero con restricciones:
«Salvando las distancias, realmente puede ser como la situación de hoy en día de una persona inmigrante que viene a trabajar», concluyó.
‘La educación del monstruo’, que se encuentra disponible en librerías desde el 15 de abril, es una novela que abarca tres épocas. Presenta a Matilde, que en su madurez inicia una búsqueda personal hacia la vida de su madre, Águeda, emigrante en Düsseldorf, antes de volver a su propia infancia en Valladolid en los años 70, cuando la ciudad sufrió el miedo causado por un violador de niñas en una época de angustia e incertidumbre.
La novela también pone de relieve la fortaleza de las mujeres, como Águeda, Matilde y Olvido, destacando que «mueven y sostienen el mundo». Sin embargo, Mínguez subrayó que «las mujeres siempre están en tela de juicio y lo van a seguir estando. Todo lo ganado se puede perder desgraciadamente y no hay que dar nada por hecho».
Un compromiso con contar historias
Entre otros temas abordados en la novela se encuentran el abandono, el maltrato, los abusos y la sexualidad. Mínguez se ha detenido en la complejidad del personaje de Javier, que presenta «un complejo arco psicológico», un tema que ya había tratado en su primera novela, ‘La sombra de la tierra’, que después se convirtió en miniserie dirigida por ella misma.
Sobre su dualidad como actriz y escritora, Mínguez bromea: «Con la primera novela, dije que era una actriz que había escrito una novela y ahora digo que soy una actriz que he escrito dos novelas». Sin embargo, se identifica principalmente como «una mujer que cuenta historias de diferentes maneras». «Necesito contar historias, es nuestra forma de construir nuestra propia identidad», subrayó.
En relación a la posibilidad de que su obra sea adaptada al cine, Mínguez no descartó repetir como directora, aunque, en esta ocasión, sin actuar. «A eso lo llamo yo ‘hacer un Eastwood’. Y para hacer un Clint Eastwood, hay que tener mucha experiencia», concluyó.
El Premio Primavera de Novela, con una dotación de 100.000 euros, es convocado por la editorial Espasa y Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Desde su primera edición en 1997, el certamen ha conseguido consolidarse como una referencia clave para las letras hispanas. Este año, se ha batido el récord de participación con 1.590 originales procedentes de 38 países.
