El liderazgo femenino continúa ganando terreno dentro del mercado laboral español, especialmente en posiciones intermedias y áreas estratégicas de las empresas. Sin embargo, el acceso a los puestos de mayor responsabilidad sigue siendo desigual. A pesar de los avances en materia de igualdad, los datos reflejan que la presencia de mujeres en los niveles más altos de dirección todavía es limitada y que factores como la brecha salarial o la baja representación en sectores tecnológicos continúan condicionando el desarrollo profesional femenino.
Según diversos informes sobre el mercado laboral, la presencia femenina en cargos de responsabilidad ha crecido de forma progresiva en los últimos años, aunque el equilibrio real en el liderazgo empresarial aún está lejos de alcanzarse.
El liderazgo femenino crece en puestos intermedios pero no llega a la cúspide empresarial
La presencia de mujeres en posiciones cualificadas dentro de las empresas ha aumentado de forma notable durante la última década. En áreas como Recursos Humanos, Marketing, Legal o Finanzas, la representación femenina en puestos intermedios supera en algunos casos el 50%. Este crecimiento refleja una mayor incorporación de mujeres en roles estratégicos dentro de las organizaciones.
No obstante, a medida que se asciende en la jerarquía empresarial, la presencia femenina disminuye de manera significativa. Los datos muestran que el acceso a la alta dirección continúa siendo uno de los principales retos para consolidar el liderazgo femenino en España.
En el caso de las grandes compañías cotizadas, la desigualdad es aún más evidente. En 2024, únicamente el 12,1% de las presidencias de los consejos de administración de las empresas del Ibex 35 estaban ocupadas por mujeres, una cifra que evidencia la brecha existente en los puestos de máxima responsabilidad.
Además, existen sectores donde la representación femenina sigue siendo especialmente reducida. En ámbitos como Energía y Medioambiente, la presencia de mujeres apenas alcanza el 8%, mientras que en Construcción y Promoción Inmobiliaria ronda el 17%. En el campo de la Ingeniería, la participación femenina se sitúa aproximadamente en el 20%.
Estos datos reflejan que, aunque las mujeres han ganado presencia en muchas áreas profesionales, todavía existen barreras estructurales que dificultan su acceso a los niveles más altos de decisión empresarial.
La escasa presencia femenina en carreras STEM limita el acceso a sectores mejor remunerados
Uno de los factores que explican la desigualdad en el liderazgo femenino es la baja representación de mujeres en carreras STEM, es decir, en disciplinas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
A pesar de que las mujeres representan una parte mayoritaria del alumnado universitario en términos generales, la elección de estudios técnicos continúa siendo significativamente menor entre ellas. Este fenómeno tiene consecuencias directas en el mercado laboral, ya que limita su presencia en sectores considerados estratégicos y con mayores niveles salariales.
Actualmente, solo el 23% de los profesionales del ámbito tecnológico son mujeres. Esta cifra refleja una brecha importante en uno de los sectores con mayor proyección laboral y económica en los próximos años.
Profesiones vinculadas a la ingeniería avanzada, la inteligencia artificial, la ciberseguridad o el desarrollo tecnológico se encuentran entre las mejor remuneradas del mercado. Por ello, expertos en empleo subrayan la necesidad de impulsar vocaciones científicas y tecnológicas entre las niñas desde edades tempranas.
Promover referentes femeninos en estos ámbitos y fomentar la confianza en las capacidades técnicas de las futuras profesionales se considera clave para reducir la desigualdad en el acceso a sectores de alta demanda.
Brecha salarial y transparencia retributiva: retos pendientes en la igualdad laboral
Otro de los desafíos que sigue afectando al liderazgo femenino es la persistencia de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Según los últimos datos disponibles, el salario medio anual femenino se situó en 25.591 euros, frente a los 30.372 euros que perciben de media los hombres.
Aunque en los últimos años se han puesto en marcha diferentes medidas para mejorar la igualdad retributiva, la percepción de desigualdad continúa presente en muchas organizaciones. De hecho, diversos estudios indican que cerca de un tercio de los trabajadores considera que todavía existe una brecha salarial de género en sus empresas.
Entre las propias mujeres, esta percepción es incluso mayor: aproximadamente el 35% cree que la diferencia salarial sigue siendo una realidad dentro de su entorno laboral.
En este contexto, la entrada en vigor de nuevas normativas europeas en materia de transparencia salarial está obligando a muchas empresas a revisar sus políticas retributivas, auditorías internas y bandas salariales con el objetivo de garantizar una mayor equidad.
Los especialistas coinciden en que avanzar hacia una verdadera igualdad en el ámbito profesional requiere una estrategia integral que combine transparencia salarial, políticas de conciliación, programas de mentoría y planes de desarrollo del talento femenino.
Además, la promoción activa del liderazgo femenino se considera un elemento clave para mejorar la innovación, la capacidad de adaptación y la competitividad de las empresas. La diversidad en los equipos directivos no solo contribuye a una mayor equidad social, sino que también se ha demostrado como un factor estratégico para el crecimiento sostenible de las organizaciones en el largo plazo.
