La ruta del cable Sila Atlantik seguirá la fachada atlántica europea, atravesando las aguas de varios países como Portugal, Francia, Bélgica y Países Bajos antes de inyectar la electricidad en la red alemana. El uso de tecnología de corriente continua permite reducir pérdidas en trayectos tan largos, algo clave cuando se habla del que podría convertirse en el cable eléctrico submarino más extenso del mundo.
Por qué Alemania mira al sol y al viento de Marruecos
La apuesta no se entiende sin el contexto. Alemania ha acelerado el cierre de centrales de carbón y nucleares y necesita grandes volúmenes de electricidad renovable estable para mantener su industria funcionando y al mismo tiempo recortar de forma drástica sus emisiones de CO2.
Marruecos ofrece justo lo que falta en buena parte de Europa central. Tiene zonas con una irradiación solar muy alta y vientos constantes, condiciones que permiten producir kilovatios hora renovables a costes muy competitivos. Esa ventaja natural ya se aprovecha en complejos como el solar de Ouarzazate y en grandes parques eólicos repartidos por el país, apoyados desde hace años por la cooperación energética marroquí-alemana.
En el caso de Sila Atlantik, el plan incluye también sistemas de almacenamiento en baterías pensados para garantizar hasta unas 20 horas diarias de suministro programable. Es decir, no solo se exportaría electricidad cuando haya sol o viento en Marruecos, sino que se almacenaría parte para poder entregarla de forma más constante, algo muy valioso para cubrir picos de demanda y reducir la dependencia de centrales fósiles de respaldo.
Respaldo político y grandes consumidores interesados
El impulso político llegó en forma de carta. El secretario de Estado de Economía alemán, Frank Wetzel, ha enviado un escrito al ministro de Inversiones marroquí, Karim Zidane, en el que expresa el interés de Berlín por el proyecto y su disposición a seguir las conversaciones dentro del marco de la asociación energética marroquí-alemana. En ese intercambio se subrayan la «ambición y el potencial» de Sila Atlantik como pieza de la cooperación energética entre ambos países.
En paralelo, grandes empresas alemanas ya han empezado a mover ficha. Compañías energéticas como E.ON y Uniper participan en las conversaciones y la operadora ferroviaria Deutsche Bahn se ha ofrecido como uno de los primeros clientes para esa electricidad verde, dentro de su plan de descarbonizar completamente sus operaciones hacia 2038.
Uno de los impulsores del proyecto resumía así el momento actual al medio Agenzia Nova, al señalar que «observamos un creciente interés en Sila Atlantik» por parte del gobierno y de las empresas alemanas.
¿Nueva dependencia o diversificación inteligente?
Que un país europeo importe en torno a un 5 % de su consumo eléctrico de un socio extracomunitario plantea dudas razonables. Tras la crisis del gas ruso, cualquier noticia sobre interdependencias energéticas se mira con lupa. ¿Está Alemania cambiando una dependencia por otra o diversificando riesgos de forma inteligente?
Los defensores del proyecto recuerdan que importar electricidad renovable desde Marruecos no sustituye el despliegue interno de eólica y solar, sino que se suma a él y mejora la seguridad de suministro al añadir una fuente geográficamente distinta, menos afectada por los mismos patrones meteorológicos que el norte de Europa.
Sin embargo, expertos que ya criticaron proyectos anteriores como Desertec advierten de que este tipo de megacables también pueden reproducir esquemas de «colonialismo energético» si no se garantiza que el país exportador obtiene beneficios claros en empleo, industrialización y acceso local a la energía limpia.
Retos técnicos, regulatorios y ambientales
Antes de que Sila Atlantik sea una realidad hay mucha letra pequeña por resolver. El proyecto necesita autorizaciones de todos los países cuyas aguas territoriales atraviese el cable, así como encajar en la planificación europea de redes de transporte, donde ya figura de forma exploratoria en el plan decenal de ENTSO-E.
La propia cadena de suministro es otra pieza delicada. Hoy en día la producción de cables HVDC submarinos y de grandes turbinas eólicas está al límite en muchos mercados, por lo que los promotores estudian levantar nuevas fábricas de cable en Alemania para evitar cuellos de botella y crear industria asociada al proyecto.
A todo esto se suman las evaluaciones de impacto ambiental habituales en este tipo de infraestructuras, tanto en los futuros parques renovables como en el trazado del cable por los fondos marinos. El diseño final tendrá que demostrar que puede minimizar afecciones a ecosistemas costeros y a actividades como la pesca o el tráfico marítimo.
En cualquier caso, Sila Atlantik está aún en fase de desarrollo y los primeros escenarios sitúan su posible puesta en marcha alrededor de la próxima década, no antes de 2030. El reloj climático corre rápido y proyectos de esta escala tardan años en madurar, de modo que lo que se decida ahora marcará el sistema energético europeo durante varias décadas.
El comunicado oficial más reciente sobre el proyecto Sila Atlantik ha sido publicado en la página de la Energy Partnership Morocco-Germany.
