El apagón ibérico registrado el 28 de abril pasado en España y Portugal se debió a una «cascada de sobrevoltaje,» y no a problemas relacionados con la generación de energía renovable. Este evento inusual ocurrió en el sur de España y se expandió rápidamente a lo largo de la península, afectando a la mayor parte del país, exceptuando Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. Las conclusiones provienen del informe técnico de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (Entso-E), publicado recientemente.
El apagón generó una serie de implicaciones técnicas y se convirtió en un tema de análisis por parte de un panel de expertos de la red. Según estos especialistas, «el problema aquí no es que hubiera renovables, sino que necesitamos generación que tenga control de voltaje.» Damián Cortinas, presidente de Entso-E, subrayó que la situación puede ser corregida de manera similar a los métodos utilizados en la generación clásica.
La tensión eléctrica, que debe mantenerse dentro de ciertos límites, es fundamental para evitar apagones. Un desequilibrio entre oferta y demanda puede provocar caídas de voltaje, lo que se considera una causa «clásica» en estos eventos. Cortinas añadió que estos problemas deberían ser resueltos localmente, cerca del lugar donde se producen.
El incidente que apagó la península a las 12:33 se vio influenciado por diversos factores, incluyendo la desconexión de instalaciones renovables, el brusco aumento de la tensión, oscilaciones locales previas y cortes en las interconexiones con Marruecos y Francia, así como limitaciones en los mecanismos de defensa automáticos. A pesar de los esfuerzos por controlar el voltaje, la situación final llevó al colapso del sistema.
El análisis realizado por Entso-E fue llevado a cabo por un equipo de 45 expertos de operadores de sistemas de transmisión y autoridades reguladoras de toda Europa. Se espera que en el primer trimestre de 2026 se publique un análisis detallado de las causas y recomendaciones para evitar futuros incidentes similares.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, destacó la necesidad de aprender de esta experiencia para prevenir la repetición de tales problemas. «Debemos aprender juntos y actuar con decisión para evitar que se repitan este tipo de incidentes,» dijo Jørgensen, quien agregó que la Comisión Europea ya está trabajando en revisar el marco de seguridad energética de la UE.
Cronología del apagón eléctrico
La mañana del 28 de abril se distinguió por un aumento progresivo de la generación renovable, una bajada de precios en el mercado diario y un incremento de las exportaciones de electricidad españolas, que alcanzaron un total de 5 GW. A partir de las 09:00, la variabilidad de la tensión comenzó a crecer. No obstante, las oscilaciones significativas no se detectaron hasta las 12:03, cuando el sistema se encontró bajo estrés.
Durante la media hora previa al apagón, se manifestaron dos periodos principales de oscilaciones en el sistema eléctrico europeo. Los operadores tomaron medidas para amortiguarlas, reduciendo las exportaciones España-Francia y modificando el modo de operación del enlace entre ambos países. Sin embargo, a partir de las 12:32, se produjeron disparos importantes que significaron la pérdida de 208 megavatios (MW) debido a la desconexión de generadores eólicos y solares, además de un aumento de 317 MW en la carga neta de las redes de distribución, probablemente por la desconexión de pequeños generadores fotovoltaicos en tejados.
Un compresor en Granada también saltó a proteger la red de sobretensión, lo que llevó a la pérdida de 725 MW de generación fotovoltaica y termosolar en Badajoz. Otros 950 MW de generación eólica también desaparecieron en Segovia, Huelva, Sevilla y Cáceres, en algunos casos por «sobretensión» y en otros «sin causa identificada». En resumen, se perdieron 2,5 gigavatios (GW) de generación renovable en menos de 20 segundos.
Consecuencias del apagón
La desconexión de varias unidades generadoras que consumían potencia reactiva, las cuales ayudaban a mantener la tensión, llevó a un aumento rápido de la tensión en la red ibérica. Aunque se activaron planes de defensa y de corte de carga, no lograron evitar el colapso del sistema. La conexión con Marruecos se cortó, y por motivos de protección, las líneas con Francia se abrieron. Solo cinco segundos después, el sistema ibérico colapsó completamente.
La restauración de la red de transporte se completó en Portugal a las 00:22 del 29 de abril, mientras que España lo logró en torno a las 04:00. Este apagón ha dejado mucho que reflexionar sobre la gestión del sistema energético en Europa y sus implicaciones en la planificación futura.
FUENTE
