El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha lanzado una serie de medidas para abordar la alarmante sobreexplotación del Alto Guadiana. La directora general del Agua, María Dolores Pascual, afirmó recientemente que es necesario “frenar la tendencia negativa” en la cuenca y explorar todas las posibles soluciones, incluida la extinción de derechos de uso.
El Miteco plantea frenar la tendencia negativa con control, digitalización y posible revisión de concesiones en la cuenca.
Durante su intervención en la II Jornada Técnico-Jurídica organizada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), Pascual destacó la importancia de analizar el uso de aguas no solo a nivel subterráneo, sino también en otros recursos hídricos, especialmente cuando se vencen los plazos concesionales o hay incumplimiento de condiciones.
“Debemos estar abiertos a todas las posibilidades”, subrayó Pascual, insistiendo en que cualquier decisión debe adoptarse con las garantías jurídicas pertinentes.
17 millones para modelizar acuíferos y mejorar diagnóstico
En este marco, se encuentra en marcha un proceso de licitación con una inversión que ronda los 17 millones de euros. Este financiamiento está destinado a la modelización numérica de acuíferos, la mejora del conocimiento técnico y el estudio de zonas de protección de captaciones, todo con el fin de garantizar el abastecimiento de agua.
“Sin un buen conocimiento no seremos capaces de aportar un buen diagnóstico”, afirmó Pascual, haciendo hincapié en que la cuenca del Guadiana, y particularmente el Alto Guadiana, es prioritaria para el Ministerio desde el punto de vista de la planificación y el plan de acción de aguas subterráneas.
Asimismo, mencionó que el Guadiana ha sido objeto de un tratamiento específico en el PERTE de digitalización, que busca reforzar el control y la eficiencia en el uso del recurso. La mejora de los sistemas de medición y control se considera clave para avanzar hacia una gestión sostenible.
La directora general también reconoció que muchos acuíferos españoles están en una situación crítica y que el Alto Guadiana presenta una realidad de sobreexplotación que requiere una acción inmediata.
Transformación hacia cultivos menos demandantes de agua
El Guadiana ha tenido un tratamiento específico en el PERTE de digitalización para reforzar el control y la eficiencia en el uso del recurso, y ha insistido en que la mejora de los sistemas de medición y control es clave para avanzar hacia una gestión sostenible.
La directora general defendió varias líneas de actuación para detener la tendencia negativa: control de aprovechamientos irregulares, mejora de la eficiencia, sustitución de recursos y transformación agronómica hacia cultivos menos demandantes de agua.
“No estamos hablando de que la gente tenga que marcharse, pero sí de transformar y avanzar hacia cultivos más sostenibles”, aclaró Pascual. También hizo un llamado a la colaboración de la comunidad autónoma en materia agraria, lo que facilitaría una transición progresiva.
Pascual subrayó el papel de la cuenca del Guadiana como líder en la gestión de aguas subterráneas. Afirmó que es esencial complementar el enfoque técnico con un análisis jurídico profundo. “El ordenamiento jurídico y las normas aplicables a las aguas subterráneas tienen su especialidad”, concluyó.
El presidente de la Confederación, Samuel Moraleda, enfatizó que estas jornadas buscan debatir rigurosamente las controversias que surgen en la tramitación administrativa y jurídica de los expedientes relacionados con el uso del agua, con la participación de magistrados, juristas, representantes de regantes, universidades y administraciones.
En este sentido, se abordan cuestiones como las extinciones del uso privativo de las aguas, la renovación de concesiones cuando vencen los plazos y la digitalización de los sistemas de control de extracciones, en un contexto donde la sostenibilidad del recurso se sitúa como tema central en el debate público y jurídico en la cuenca del Guadiana.
Expertos en la gestión del agua insisten en que la solución pasa por una combinación de control más estricto de extracciones, modernización de regadíos y transición hacia cultivos menos demandantes de agua. El reto es asegurar el futuro del acuífero del Alto Guadiana sin descuidar el tejido productivo de la zona, en un contexto de incertidumbre climática y menor disponibilidad de recursos hídricos.
