El proyecto de la planta de biometano en Castilléjar ha generado un amplio rechazo entre los vecinos de la localidad y diversas entidades que han expresado sus preocupaciones en múltiples manifestaciones. Para muchos, se ha vuelto un símbolo de un modelo que consideran injusto y perjudicial, que compromete la salud, el medio ambiente y la forma de vida rural de la región.
La última manifestación, organizada por la Plataforma contra la Macroplanta de Biometano de Castilléjar junto al Ayuntamiento local y el PSOE, evidenció un fuerte consenso en torno a la defensa del medio ambiente y la protección de las familias locales. Este rechazo se ha concentrado en la construcción de una planta que ocuparía 80.000 metros cuadrados de suelo rústico en un municipio de apenas 1.300 habitantes.
No a la planta de Biometano en Castilléjar
El PSOE y una plataforma ciudadana han rechazado la propuesta de construir una planta de biometano en este municipio granadino, argumentando que el proyecto va en contra del respeto al medio ambiente y del desarrollo sostenible. Los socialistas han sostenido que apoyan iniciativas que promueven la prosperidad, aunque han sido claros al afirmar que «no a cualquier precio».
Además, han destacado la creación de una plataforma ciudadana como una labor digna de mención, la cual se manifestará durante la semana en el municipio. El PSOE ha insistido en que las áreas afectadas no desean transformarse en un territorio de paso para vehículos pesados que transporten estiércol y purines.
En este contexto, el PSOE ha reclamado al alcalde de Castilléjar, Emilio Sánchez, que asuma una postura «clara y solidaria» con respecto a las inquietudes del territorio. En un comunicado, los socialistas han expresado su oposición a «hipotecar social y medioambientalmente el futuro de un pueblo» y han señalado que los proyectos como este tienden a «esquilmar» los recursos de la zona sin ofrecer garantías para el futuro.
La evidencia de la oposición es clara: hay una «unidad total» en la comarca del Altiplano de Granada contra este macroproyecto. Esta unión, que combina esfuerzos políticos y sociales, ha sido calificada como histórica y ha logrado paralizar el proyecto por completo, reflejando así el profundo deseo de los habitantes de proteger su entorno y calidad de vida.
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