La primera campaña nacional fue lanzada en el Reino Unido por la Asociación de Transporte Ambiental en 1997. Francia le siguió en 1998 con su iniciativa «En la ciudad, sin mi coche». Sin embargo, no fue hasta el año 2000 que la Comisión Europea definió esta iniciativa como una práctica europea. A partir de ese momento, el Día Mundial sin Coches se ha convertido en una fecha ineludible para la sostenibilidad, y, sobre todo, en un punto de reflexión y compromiso sobre el futuro de nuestras ciudades y del planeta.
Grandes beneficios de las bicicletas
Es un hecho comprobado que reducir los viajes en coche tiene muchos beneficios. Para empezar, se ha demostrado que los viajes activos conllevan numerosos beneficios mentales y físicos. De hecho, montar en bicicleta, ya sea una tradicional o una eléctrica, hace a las personas más felices y mucho menos propensas a desarrollar enfermedades crónicas.
En segundo lugar, dejar de usar el coche tiene efectos tangibles en el planeta. En términos de reducción de emisiones de CO2, usar una bicicleta tiene un impacto mucho mayor que circular el mismo tiempo en un coche, por lo que resulta mucho más sostenible y menos contaminante.
La contaminación disminuye sensiblemente
La reducción de las emisiones contaminantes en las zonas sin tráfico es visible principalmente en el monóxido de nitrógeno (NO) y el monóxido de carbono (CO). Las concentraciones de estos contaminantes en el aire se ven influidas principalmente por las emisiones locales provenientes del tráfico.
El impacto en otros contaminantes (O3, PM10, PM2.5, NO2) es más difícil de estimar, debido al papel que desempeñan las condiciones meteorológicas, la química de los contaminantes y el transporte a larga distancia de estos. Sin embargo, en las ciudades, donde se concentran, todos estos agentes polucionantes son altamente perjudiciales para la salud.
Los vehículos, especialmente los equipados con motor diésel, emiten cantidades significativas de hollín y partículas PM 10 y PM 2.5 que pueden causar diversos problemas de salud a corto, medio y largo plazo (asma, EPOC, cáncer, etc.), debido a su toxicidad demostrada y su capacidad de penetrar profundamente en el tracto respiratorio.
Por lo tanto, adoptar medidas de tráfico sostenibles puede tener un impacto positivo real en la salud. Celebrar el Día sin Coches empleando el transporte público, caminando o utilizando otros medios como la bicicleta, es una buena forma de demostrar que es posible ser ecológico y no contaminante, incluso en nuestros traslados diarios.
