Muchos de estos osos, una de las especies más emblemáticas de la prehistoria europea, murieron durante la hibernación en cuevas kársticas, dejando un registro excepcionalmente bien preservado de sus dietas estacionales, apunta el IPHES-CERCA.
Adaptación al medio y dieta variada
Aunque tradicionalmente se había considerado que los osos de las cavernas eran herbívoros especializados, los datos muestran que su dieta era mucho más variada y que en algunos casos se parecía a la de los osos pardos actuales (Ursus arctos), más omnívoros y flexibles. En yacimientos como el de Trinca (Moldavia), donde convivían con osos pardos, los patrones de microdesgaste indican una división de los recursos alimenticios durante la fase crítica de prehibernación.
Sin embargo, a escala regional hay cierto solapamiento de nichos ecológicos, un hecho que, según el estudio, habría puesto a los osos de las cavernas en desventaja frente a los osos pardos, más pequeños y eficientes. Según los autores, los osos de las cavernas desarrollaron una estrategia de adaptación local a cada paisaje, en lugar de una estrategia generalista, un “endemismo dietético” que los hizo más vulnerables a los cambios rápidos del Pleistoceno superior.
Nuestros resultados cuestionan la visión tradicional de que los osos de las cavernas tenían una dieta homogénea y exclusivamente herbívora, explica el autor principal del estudio, Paulo Duñó-Iglesias. Podían adaptarse, pero su supervivencia se volvió muy dependiente de los recursos locales. Cuando estos recursos desaparecieron o se redujeron drásticamente, su capacidad de supervivencia se derrumbó.
La investigación sugiere que una combinación de factores, como la escasez estacional de alimentos, las elevadas necesidades energéticas de la hibernación y la competencia con osos pardos y humanos por las cuevas, condujo a su extinción. Además, los osos de las cavernas compartían el territorio con otros grandes carnívoros, como las hienas o los leones, lo que incrementaba aún más la presión ecológica.
La especialización ecológica, en particular durante las temporadas de escasez de recursos y en áreas de refugio, combinada con presiones ecológicas previas a la hibernación, probablemente contribuyó a un proceso de extinción gradual y multifactorial. Este endemismo dietético localizado puede haber limitado la capacidad de la especie para adaptarse cuando las condiciones climáticas se deterioraron.
