En la reciente reunión de líderes de los países amazónicos, se reafirmó el compromiso del bloque, creado en 1978 y compuesto por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, para «reforzar con urgencia las acciones frente a la crisis climática» y cumplir con la meta del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.
«Debemos fortalecer la acción colectiva de todos los países amazónicos. No hay otro camino», declaró el presidente de Bolivia, Luis Arce, quien consideró que la reunión fue «bastante productiva» y avanzó hacia «una propuesta única y monolítica» que amplifica la voz de la sociedad y los pueblos indígenas.
Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció la creación de un centro de cooperación policial internacional para la Amazonía, que operará como una «flota común» a partir de septiembre, intensificando la lucha contra las amenazas que enfrenta la región. Lula enfatizó que, «después del calentamiento global, el mayor enemigo de la Amazonía se llama narcotráfico. Mafias dedicadas al transporte de cocaína, marihuana, oro o la minería ilegal han convertido la selva en mercancía», señaló.
Además de los mandatarios de Bolivia, Brasil y Colombia, el encuentro convocó a la vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto; y a los cancilleres de Perú, Elmer Schialer; Surinam, Melvin Bouva; y Venezuela, Iván Gil, entre otros. Los altos funcionarios también sostuvieron reuniones bilaterales privadas y dialogaron con líderes indígenas, quienes exigieron convertir las promesas en acciones concretas para salvar la mayor selva tropical del mundo.
Voces diversas en la ‘V Cumbre de Países Amazónicos’
La cumbre presidencial fue la culminación de cuatro días de encuentros en la capital colombiana, donde autoridades, científicos y representantes de la sociedad civil se reunieron. En la víspera, los ministros de relaciones exteriores de los ocho miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) aprobaron veinte resoluciones que abarcan desde la creación de un mecanismo financiero hasta el reconocimiento de los pueblos indígenas y sus saberes ancestrales.
Ese mismo día, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, lideró un encuentro con jóvenes, académicos, y líderes indígenas y afrodescendientes, como parte de los ‘Diálogos Regionales’ del Balance Ético Global, una iniciativa de la ONU y Brasil que busca escuchar a ciudadanos de todos los continentes sobre medidas éticas para enfrentar la crisis climática que serán llevadas a la COP30.
Sobre la próxima cumbre climática, Lula pidió que sea «la COP de la verdad» y que no se quede en «discursos y promesas vacías».
‘Declaración de Bogotá’, un acuerdo histórico
La Declaración de Bogotá tiene como fin unificar esfuerzos para dar continuidad a los compromisos asumidos en la Declaración de Belém de 2023. Este documento no solo ratifica la decisión de los países amazónicos de reforzar sus acciones climáticas, sino que también llama a avanzar hacia una transición energética justa y equitativa, y a combatir la pobreza y desigualdades en la región.
El texto subraya la necesidad de fortalecer las medidas para garantizar el derecho humano al agua potable, proteger a los pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial (Piaci), y alerta sobre el «incremento y alcance de los delitos ambientales, en particular el tráfico de fauna y flora silvestres, y la minería ilegal».
Asimismo, la declaración se compromete a apoyar el lanzamiento del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF) durante la COP30, una iniciativa de 73 países en desarrollo que busca recursos para combatir la deforestación y evitar que la Amazonía llegue al punto de no retorno.
La declaración concluye con un agradecimiento a Ecuador por proponer la convocatoria y organización de la VI Reunión de Presidentes de los Estados del Tratado de Cooperación Amazónica en 2027.
