Al ir tan despacio, la recompensa es el tiempo. Algunas estimaciones sitúan la esperanza de vida de estos tiburones por encima de los 400 años, lo que los convierte en los vertebrados más longevos conocidos.
Trucos químicos contra el frío extremo
Su éxito en el hielo no depende solo del ritmo lento. En sus tejidos se acumulan grandes cantidades de urea y de un compuesto llamado óxido de trimetilamina, TMAO. La urea les ayuda a mantenerse en equilibrio con el agua de mar, pero puede desestabilizar las proteínas, mientras que el TMAO las refuerza y permite que sigan funcionando en agua muy cercana al punto de congelación. Todos los tiburones producen TMAO, aunque en los tiburones durmientes los niveles son mucho más altos, algo así como una versión reforzada de anticongelante natural.
El lugar adecuado en el océano adecuado
Las mediciones sitúan al tiburón en una capa de agua ligeramente más templada que las que tiene por encima y por debajo. El océano Antártico está muy estratificado, como un pastel por capas con diferentes densidades y temperaturas. A esa profundidad, en torno a 1,27 grados, puede existir un pequeño “corredor cálido” que estos animales aprovechan para adentrarse más al sur de lo que se pensaba posible.
Lo que aún no sabemos
Queda por responder una pregunta clave: si este avistamiento es una rareza o la pista de una población que llevaba allí mucho tiempo. La zona es remota, las campañas solo se pueden realizar en verano y apenas se instalan cámaras de profundidad durante unas semanas. Algunos científicos plantean que el desplazamiento de especies hacia latitudes más frías podría estar relacionado con el calentamiento del océano Austral, aunque por ahora no hay datos suficientes para asegurarlo. Otra opción es que estos tiburones siempre hayan patrullado el fondo antártico y que simplemente nadie los había visto hasta ahora.
Incluso en uno de los mares más vigilados del planeta seguimos encontrando grandes animales de los que casi no sabemos nada. Este tiburón durmiente recuerda que la salud del océano Antártico depende también de lo que ocurre en las profundidades, lejos de la superficie donde vemos el hielo romperse o retirarse.
El comunicado más detallado sobre este descubrimiento se ha publicado en el reportaje científico “Shark discovered in Antarctic waters has survival superpowers” de National Geographic.
