Seis hombres han aceptado penas de entre 2 y 10 años de cárcel por violar en grupo a una joven de 25 años en una nave industrial de Rubí (Barcelona) en diciembre de 2022. Los acusados, que enfrentaban inicialmente penas de hasta 60 años, reconocieron los hechos ante la Audiencia de Barcelona tras alcanzar un acuerdo con la acusación. Además, indemnizarán a la víctima con 30.000 euros, muy por debajo de los 80.000 solicitados inicialmente por la Fiscalía.
Acuerdo judicial y condenas
La sección sexta de la Audiencia de Barcelona condenó verbalmente a los seis procesados después de que estos lograran un acuerdo con la acusación. En detalle, dos de los acusados han aceptado condenas de 10 años de prisión, otros dos se conformaron con 9 años y los últimos dos asumieron penas de 2 años, que el tribunal podría suspender para evitar su ingreso en prisión, por un delito de agresión sexual en grado de tentativa.
Clima de sometimiento durante la agresión
Los acusados, con edades comprendidas entre 19 y 26 años, admitieron haber violado por turnos a la joven en la noche del 26 de diciembre de 2022. Para llevar a cabo la agresión, la sedujeron aprovechándose de una relación afectiva previa, llevándola a una nave industrial abandonada, donde crearon un ambiente de sometimiento.
De acuerdo con el escrito de acusación que aceptaron, los procesados lograron que la joven acudiera a la nave, donde la violaron en grupo mientras ella pedía que la dejaran en paz. Inicialmente, la Fiscalía había acusado a los seis hombres de cuatro delitos de agresión sexual con penetración, clasificando a cuatro de ellos como los autores materiales y a los otros dos como cooperadores necesarios por no haber impedido el crimen.
Situación legal de los acusados
Cuatro de los principales acusados permanecen en prisión preventiva, mientras que los otros dos están en libertad provisional y podrían evitar el encarcelamiento si el tribunal acepta la solicitud de su defensa para suspender la condena por violación.
Consecuencias para la víctima
Además de las penas de prisión, el tribunal ha impuesto penas de hasta diez años de libertad vigilada a los procesados y la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima, quien tras el suceso desarrolla un síndrome de estrés postraumático con ideas de muerte y autolisis.
La joven, en la noche de la agresión, dejó claro al acusado que no quería mantener relaciones sexuales, tanto en el coche durante el trayecto como una vez en la nave. A pesar de sus negativas, los hombres la rodearon, insistiendo en que «era noche de celebración y tenía que cumplir».
Violación sistemática
A lo largo de la agresión, la víctima sufrió abusos sexuales a manos de dos de los acusados, mientras que el resto observaba. Posteriormente, otros dos procesados le infringieron el mismo tipo de violencia. Tras la agresión, uno de los condenados la llevó de vuelta a su casa y se marchó.
