Río de Janeiro (EFE).- Al menos 5,1 millones de personas participaron en las festividades de fin de año organizadas por la ciudad, de las cuales 2,6 millones se reunieron en las playas de Copacabana. Este notable evento le ha permitido a Río renovar su récord como organizadora de la mayor fiesta de Nochevieja del mundo.
Las cifras de participación fueron divulgadas por la alcaldía de Río de Janeiro el jueves, dos días después de que la ciudad recibiera del Guinness World Records el título que la certifica como la dueña de la mayor fiesta de fin de año en el mundo.
Este título se refiere al récord establecido durante la fiesta de despedida de 2024, cuando Copacabana, la playa más famosa de Brasil, recibió a 2,5 millones de personas.
2,6 millones disfrutaron del espectáculo en Río de Janeiro en Copacabana
Además de los 2,6 millones en Copacabana disfrutando de fuegos artificiales, un espectáculo con drones y una maratón de conciertos musicales en tres escenarios, otras 2,5 millones de personas participaron en las fiestas organizadas por la alcaldía en diez playas y plazas públicas adicionales.
El espectáculo de fuegos artificiales del ‘Réveillon’ tuvo una duración de doce minutos y una amplitud espacial mayor gracias al uso de 19 balsas ancladas frente a la playa de Copacabana como base de lanzamiento de los cohetes, el doble de embarcaciones empleadas en la despedida de 2024.
La gran novedad en la fiesta de fin de año de 2025 fue un espectáculo compuesto por 1.200 drones, que formaron figuras en el cielo representando lugares emblemáticos de Río de Janeiro, como el Cristo Redentor y el cerro del Pan de Azúcar. Según la alcaldía, este fue el mayor espectáculo de drones realizado en eventos de gran envergadura en América Latina.
Leyendas de la música
La diversión musical estuvo asegurada con conciertos de figuras emblemáticas de la Música Popular Brasileña (MPB), como Gilberto Gil y Ney Matogrosso. El samba también tuvo un papel destacado en la fiesta, contando con conocidos cantantes del género como Belo, Alcione, Roberta Sá, Mart’nalia y Diogo Nogueira, así como la música electrónica con el pinchadiscos Alok.
Uno de los tres escenarios distribuidos por la playa de Copacabana fue exclusivo para artistas del género gospel. En las arenas, la multitud, en su mayoría vestida de blanco como establece la tradición, también incluyó altares con velas y flores para Yemayá, preparados por practicantes de las religiones afrobrasileñas.
Los conciertos culminaron en la madrugada con una presentación de la gigantesca ‘batería’ (orquesta de percusión) de Beija Flor, una de las escuelas de samba más populares de Río de Janeiro, lo que no impidió que miles de personas permanecieran en la playa hasta la mañana del jueves.
