El cantante Raphael durante su actuación en el Palau Sant Jordi de Barcelona ha regresado para repasar éxitos eternos, de ‘Yo soy aquel’ a ‘Mi gran noche’ o ‘Escándalo’, en una visita programada desde antes de su linfoma cerebral y que el de Linares nunca quiso aplazar, confiando en su fuerza para seguir sobre los escenarios.
Barcelona, 20 dic (EFE).- A Raphael no se le aplaude, se le ovaciona. Cada final de canción sigue una liturgia más propia de un bis, con el público puesto en pie y el artista inclinándose hacia un lado del escenario, como si se hubiera acabado el concierto. Esa ceremonia actúa como un pacto tácito con sus fans, recordando que cada momento es irrepetible y que cada canción, cada concierto, puede ser el último.
El espectáculo que Raphael, quien ha cumplido ya los 82 años, ofreció esta noche en el Palau Sant Jordi ante 6.200 almas entregadas no parecía una despedida, sino más bien un ‘hola de nuevo’, tras vivir su segunda resurrección vital por problemas de salud hace un año. El concierto de esta noche en el Sant Jordi ya estaba programado para diciembre de 2024, y aunque aún faltaban doce meses para hacerse realidad, se temía su suspensión. Sin embargo, Raphael nunca quiso cancelarlo, confiando en su recuperación y en el regreso a las actuaciones que ha hecho realidad desde hace seis meses, incluyendo un Movistar Arena en Madrid a principios de este mes.
El espectáculo «Raphaelísimo»
El espectáculo «Raphaelísimo» comenzó puntualmente a las 20:30 horas, acompañado de una decena de músicos dispuestos a cederle el incontestable foco. Una de las características notorias fue el uso de una silla de oficina en cuatro temas, un recordatorio de su edad pero también de que para el veterano artista el escenario es su oficina, su excéntrico lugar de trabajo.
Uno de los momentos más emocionantes de la velada fue su salida al escenario con el público puesto en pie; no hacían falta palabras para añadir más emoción al momento. Raphael ha preferido no hablar entre canciones y dar todo el protagonismo a su cante. Comenzó con ‘La noche’ y siguió con ‘Yo sigo siendo aquel’: «eterno solitario, detrás de un escenario, y propiedad un poco de todos».
Con su habitual carisma, dominio escénico y demostraciones de un poderío vocal que se esfuerza en mantener vigoroso, Raphael desató el jolgorio con ‘Digan lo que digan’ y la siempre bailonga ‘Mi gran noche’.
Un toque navideño
El ‘Tamborilero’ recordaba que estamos a las puertas de una Navidad de la que el artista siempre fue protagonista, décadas antes de la omnipresente Mariah Carey. También hizo un homenaje a la ‘chanson’ francesa de Edith Piaf. Al tango misterioso ‘Padam Padam’ le siguieron su particular aproximación en castellano a ‘La vida en rosa’ y al ‘Himno al amor’.
Desde Francia, el viaje musical continuó con Argentina, interpretando tangos como ‘Malena’ o ‘Que nadie sepa mi sufrir’. Al llegar al ecuador del concierto, Raphael entonó su versión de ‘Gracias a la vida’ de Violeta Parra, pareciendo sincerarse sobre su momento vital y profesional. También interpretó ‘Hablemos del amor’, la canción con la que fue a Eurovisión, un festival que décadas atrás fue un escaparate mundial para un Raphael mucho más joven y en blanco y negro.
Los fans celebraron y corearon con especial empeño ‘Estar enamorado es’, un tema menos conocido por el público en general, pero que siempre está entre las favoritas de sus fieles. Para el ‘hasta luego’ final, se escucharon algunas de las preferidas de muchos presentes: ‘Qué sabe nadie’, ‘Yo soy aquel’, ‘Escándalo’ y ‘Como yo te amo’, un carrusel de despechos, desamores y reivindicación del amor.
Un artista incansable
A pesar de estar algo menos bailarín que en otras visitas, Raphael sigue sin escatimar en gestos dramáticos para interpretar sus temas más desgarradores, haciendo gala de esa alma de folclórica que siempre le ha poseído. Con seis décadas de vida sobre los escenarios, el ‘Divo de Linares’ ha manifestado en entrevistas que no piensa hacer una gira de despedida, porque en su cabeza no entra la idea de retirarse. De hecho, 2026 ya está plagado de nuevas fechas tanto en España como en el otro lado del charco, con conciertos programados en México y EE.UU.
Queda la incertidumbre de cuántas ovaciones le quedan a Raphael.
Lara Malvesí
