MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) – El Banco Central Europeo (BCE) no actuará en respuesta a la crisis desencadenada por el conflicto en Oriente Próximo hasta contar con información suficiente sobre la magnitud y la persistencia del impacto. Sin embargo, la indecisión no paralizará a la entidad a la hora de cumplir su compromiso «incondicional» de lograr una inflación del 2% a medio plazo, según ha asegurado la presidenta de la entidad, Christine Lagarde.
Estrategia del BCE ante la incertidumbre
En la inauguración del ciclo de conferencias organizado en Fráncfort por el Instituto para la Estabilidad Monetaria y Financiera de la Universidad Goethe, Lagarde subrayó que el BCE no está en la misma situación que hace cuatro años, al comienzo de la invasión rusa de Ucrania. Actualmente, cuenta con una estrategia diseñada para un mundo de mayor incertidumbre, incluyendo opciones graduales de respuesta.
Mejores perspectivas económicas
A diferencia de la crisis energética de 2021-2022, cuando varios mecanismos operaban simultáneamente, hoy hay factores que apuntan a una menor repercusión, dado que el efecto de la crisis actual ha sido, hasta ahora, menor. El contexto macroeconómico actual es más favorable y las políticas macroeconómicas son menos expansivas.
Compromiso con la inflación
«Partimos de una posición más ventajosa en caso de que sea necesario actuar», ha resumido Lagarde, quien también advirtió que, si la actual crisis se mantiene contenida en los mercados energéticos, su impacto en la inflación podría ser limitado. No obstante, si se intensifica o persiste, la transmisión de la inflación podría acelerarse.
De este modo, mientras el BCE no actuará hasta contar con información suficiente sobre la magnitud y la persistencia del impacto de la crisis en Oriente Próximo, Lagarde ha afirmado que «la indecisión no nos paralizará: nuestro compromiso de lograr una inflación del 2% a medio plazo es incondicional».
Enfoque basado en datos
La ‘guardiana del euro’ destacó que el BCE ahora dispone de mayor agilidad al mantener un enfoque basado en datos, reunión a reunión, sin comprometerse de antemano con ninguna senda de tipos de interés, para no tener las manos atadas en un entorno donde las perspectivas pueden cambiar rápidamente. En 2022, la orientación prospectiva limitó su flexibilidad para actuar.
«Ahora, estamos preparados, si procede, para modificar nuestra política en cualquier reunión», recordó Lagarde.
Monitoreo de riesgos
Lagarde también señaló que la diferencia clave radica en el enfoque en los riesgos adoptado en la estrategia de política monetaria, incluyendo el uso de distintos escenarios como herramienta para anticipar los riesgos ante cambios en las condiciones del entorno. Esto implica un seguimiento exhaustivo de los indicadores que pueden señalar con antelación la magnitud y el momento de los efectos indirectos y de segunda ronda.
Esto dependerá de la evolución de los mercados de materias primas, así como de «cómo se reparta la carga del shock», que debe ser absorbida por trabajadores, empresas y gobiernos.
Importancia de la respuesta fiscal
Como sucedió en 2022, si las empresas aumentan desproporcionadamente sus precios de venta, esto podría desencadenar una respuesta equivalente por parte de los trabajadores. Por lo tanto, el BCE vigilará atentamente las expectativas de precios de venta y los indicadores salariales.
Al mismo tiempo, Lagarde reiteró que la respuesta fiscal será crucial, ya que, si bien la implementación de medidas gubernamentales específicas puede ayudar a mitigar el impacto reduciendo la demanda de energía y compensando a los hogares de bajos ingresos, «las medidas amplias y de alcance ilimitado pueden aumentar excesivamente la demanda y reforzar la transmisión de costes».
