La verificación de la edad en internet puede ser una herramienta clave para proteger a los menores de contenidos inapropiados o para restringir su acceso a las redes sociales. Sin embargo, expertos advierten que su implementación puede conllevar importantes riesgos para la privacidad y el anonimato de los usuarios.
Si bien esta medida puede ofrecer mayor seguridad, un diseño inadecuado o una aplicación excesiva pueden derivar en vigilancia desmesurada, pérdida de datos personales o control indiscriminado. Tanto en el debate público como entre los expertos, surge la necesidad de plantear no solo cómo proteger a los menores, sino también cómo hacerlo sin comprometer derechos fundamentales.
El diálogo actual en torno a la verificación de edad abarca la oportunidad de limitar el acceso de los menores a redes sociales y a ciertos contenidos. Las tecnologías que podrían garantizar esta seguridad están en la mesa, pero surgen interrogantes sobre su eficacia, viabilidad y seguridad. También se cuestiona si realmente pueden ser eludidas a través de sistemas de encriptación, cuentas prestadas, credenciales falsas o inteligencia artificial.
Maite Arcos, directora de la Fundación Empresa, Seguridad y Sociedad Digital, ha indicado que un sistema de verificación de edad no será adecuado si recopila datos biométricos de menores, quienes son los más vulnerables en el entorno digital. «Si garantiza la privacidad, es una buena herramienta para el objetivo que persigue», declaró.
Tecnologías ya muy avanzadas y robustas
En sus declaraciones, Arcos recordó que el Reglamento Europeo de Servicios Digitales (DSA) obliga a las plataformas a implementar medidas que impidan que los contenidos para adultos, como pornografía o juegos de azar, sean visibles para los menores. El objetivo primordial es garantizar la privacidad tanto de aquellos menores a los que se les busca restringir el acceso como de los adultos que deseen usar libremente esos servicios.
En este sentido, Arcos apuntó que España se encuentra bien posicionada gracias a la existencia de un DNI electrónico «superavanzado y robusto» que permite verificar la edad sin necesidad de revelar la edad completa. Es importante aplicar soluciones específicas y proporcionadas, respaldadas por marcos legales y tecnologías adecuadas.
Josep Albors, director de investigación y concienciación de la empresa de ciberseguridad ESET en España, advirtió que todo sistema de verificación conlleva la recolección de datos del usuario, lo que implica una reducción, «en mayor o menor medida», del anonimato. Esto también plantea el riesgo de que la información privada sea atacada o utilizada indebidamente.
Albors señaló que las medidas implementadas en algunos países no han logrado evitar que las personas a las que iba dirigida la verificación puedan acceder a los servicios o plataformas restringidos. Cuestiona si la defensa de la protección infantil «no es más que una cortina de humo para implementar sistemas de monitoreo y vigilancia de los usuarios de redes sociales e internet en general».
Aboga por un mejor uso de herramientas existentes, como las aplicaciones de control parental que se pueden instalar en todos los dispositivos, exigiendo la implicación de padres y tutores en la educación digital de sus hijos. Estas medidas serían menos invasivas y podrían prevenir más perjuicios que beneficios.
— Red.es (@redpuntoes) 16 de marzo de 2026
Entre la protección y el control autoritario y la censura
Albors argumentó que un enfoque contrario puede llevar a un control autoritario y a la censura de lo que se consume en redes sociales e internet, independientemente del partido político en el poder. La libertad de información y de expresión han sido limitadas por el Tribunal Constitucional, y los menores también poseen derechos.
Algunas herramientas vinculadas a gobiernos, como las aplicaciones ‘Cl@ve’ o ‘Mi Carpeta Ciudadana’ en España, pueden resultar menos invasivas, ya que únicamente confirman la edad. Sin embargo, Albors aclaró que no son infalibles al evitar fraudes, ya que se pueden utilizar dispositivos ajenos, remarcando que son útiles pero no definitivas, lo que hace crucial la proporcionalidad de las soluciones adoptadas.
Coinciden, así, en la necesidad de proteger los datos personales y la privacidad de los menores, pero también advierten de que la verificación de la edad conlleva riesgos. Un mal diseño o implementación puede acarrear serios problemas. Aunque Albors considera la verificación ineficaz y una excusa para la vigilancia masiva, Arcos la considera necesaria y útil siempre que respeta la privacidad. Según ella, la cuestión ya no es si es necesaria, sino cómo llevarla a cabo.
En medio de la incertidumbre sobre políticas que protejan a los menores y soluciones tecnológicas que respalden esa protección, los expertos insisten en la importancia de la educación digital, el control parental y la aplicación de la ley para asegurar un equilibrio entre regulaciones, tecnología y la protección de derechos, especialmente el de la privacidad.
