MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) – La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha constatado que el 28 de abril de 2025 se disponía de las «herramientas normativas y regulatorias, así como mecanismos para garantizar el suministro» que podrían haber evitado el apagón eléctrico. Sin embargo, considera necesario abordar mejoras en el sistema eléctrico para dar respuesta a las necesidades actuales y dotarlo de mayor robustez, así como en la red de telecomunicaciones y ferroviaria.
El regulador, casi once meses después del cero eléctrico peninsular, ha publicado su informe en el que, tal y como ya anunció esta semana en el Senado la presidenta de la CNMC, Cani Fernández, no se señala directamente a ningún responsable sobre el apagón. Esta cuestión, previsiblemente, deberá dilucidarse en el tiempo en los tribunales.
De esta manera, el documento tiene una naturaleza consultiva y se emite «sin perjuicio del resto de actuaciones que resulten procedentes en el marco de la investigación abierta sobre el incidente», añade la CNMC. El informe, que supera las 70 páginas, propone recomendaciones para reforzar la eficiencia y resiliencia del sistema eléctrico español, basándose en las conclusiones extraídas de la investigación del incidente.
En concreto, la CNMC destaca la conveniencia de seguir adaptando los marcos técnicos, operativos y normativos a un sistema eléctrico en continua transformación, caracterizado por una elevada penetración de generación renovable, una mayor complejidad operativa y una creciente volatilidad de las tensiones. El organismo resalta que la información recabada a través de peticiones específicas y las reuniones en grupos de trabajo con el sector han permitido profundizar en el diagnóstico de la situación actual del sistema eléctrico y en las medidas a implementar para afrontarla.
Como líneas de mejora, la CNMC sugiere la implementación de medidas que «mitiguen los cambios bruscos de tensión» y analicen la evolución del resto de los parámetros del sistema, considerando su impacto en las variaciones de tensión. Además, propone definir la ‘volatilidad aceptable’ mediante el uso de métricas de voltaje más sofisticadas y tomar en cuenta criterios técnicos relacionados con la calidad de la onda para la valoración del acceso a la red.
AMPLIAR LAS RAMPAS AL RESTO DE INSTALACIONES
Al respecto, se plantean modificaciones en los procedimientos de operación sobre la gestión de los mercados, indicando que se ha solicitado a las instalaciones de tecnología Recore, posteriores a la Orden TED/749/2020, que limiten sus rampas de producción. Además, se considera la posibilidad de extender la aplicación de estas rampas al resto de instalaciones, incluidas las conectadas a la red de distribución.
También se están abordando cuestiones como los tiempos de respuesta y la metodología para verificar el servicio de control de tensión, con el fin de hacerlo más efectivo frente a la variabilidad de las tensiones. Esto complementaría la actualización realizada en junio del año anterior en el procedimiento de operación (PO) 7.4, que permitirá aprovechar mejor la capacidad técnica de todo el parque generador, aportando control de tensión dinámico mediante consignas.
Asimismo, la CNMC, que pide reforzar la coordinación entre los gestores de red y la visibilidad de sus infraestructuras, apunta a «la complejidad» asociada a las infraestructuras de evacuación compartidas por varios productores, que necesitan una delimitación precisa de responsabilidades para asegurar una operación eficiente del sistema.
El regulador también recomienda avanzar en la armonización normativa a nivel europeo y nacional en materia de límites de tensión y temporalidad de las sobretensiones, garantizando márgenes adecuados de seguridad. Además, aboga por reforzar los programas de inspección periódica de los sistemas de protección y verificar el funcionamiento de las instalaciones tras su certificación inicial.
MEDIDAS EN OTROS SECTORES
En su informe, el regulador también va más allá del sector eléctrico e incluye recomendaciones para otros sectores que se vieron afectados por la dependencia del suministro eléctrico, como el gasista, carburantes, telecomunicaciones y ferroviario.
En el ámbito de las telecomunicaciones y el audiovisual, se insta a completar la tramitación del proyecto normativo sobre seguridad y resiliencia de las redes, y a reforzar la coordinación con la planificación eléctrica, incluyendo el impulso de la implantación del DAB+ y de sistemas automáticos de alerta.
Para el sector gasista, la CNMC advierte de la necesidad de revisar la autonomía de operación de ciertas instalaciones, como plantas de regasificación o estaciones de compresión, para poder atender la demanda gasista y establecer canales alternativos de comunicación en caso de interrupción del suministro eléctrico.
En relación con el sector de carburantes, se recomiendan soluciones de resiliencia que incluyan grupos electrógenos de gran capacidad en infraestructuras logísticas esenciales y sistemas de bombeo y carga con capacidad de operación autónoma en las instalaciones de suministro. También se sugiere implementar medidas para contar con sistemas de comunicación y pago alternativos.
Respecto al sistema ferroviario, la CNMC señala que el apagón eléctrico evidenció su dependencia total del suministro eléctrico. Si bien los sistemas de protección y seguridad funcionaron correctamente, el sistema se comportó como estaba programado: «pararse de forma segura ante un fallo eléctrico grave». En este contexto, el regulador subraya que no tiene competencia específica sobre la resiliencia estructural de la red ferroviaria ante problemas de suministro eléctrico, y considera «no realista, a día de hoy», dotar a toda la red ferroviaria de respaldo suficiente para operar sin red eléctrica, dado que mantener trenes en circulación exige alimentación continua a la catenaria y tensiones y frecuencias estables a lo largo de cientos de kilómetros.
