En la actualidad, muchos hogares apuestan por la energía solar como una solución sustentable y económica. Sin embargo, no todo es tan simple. La historia de Rimmer-Hollyman, un residente de Wakefield, Nueva Zelanda, pone de relieve la complejidad que puede surgir en la relación entre los paneles solares, las baterías y el contador eléctrico de la compañía suministradora.
El sospechoso habitual: el contador
Rimmer-Hollyman sospecha que el problema no está en los paneles ni en la batería, sino en el contador de la compañía eléctrica o en su configuración. Su comercializadora, Contact Energy, sustituyó el medidor en septiembre de 2025 por otro del mismo modelo, pero el problema persistió. El instalador, Harrisons Solar, ha revisado la instalación en varias ocasiones y asegura que el sistema opera con normalidad según los datos del software y las inspecciones realizadas.
El cliente ha estado solicitando desde hace meses una visita conjunta del instalador y de la compañía eléctrica para revisar el cableado, el contador y los flujos de energía de manera simultánea. Sin embargo, dicha visita solo comenzó a organizarse cuando el caso fue reportado en los medios, lo que llevó a Contact Energy a coordinarla. Carolyn Luey, responsable minorista, señala que la correcta exportación e importación de electricidad es responsabilidad tanto del instalador como del propietario del contador, quienes deben garantizar que estos elementos funcionen adecuadamente.
En la práctica, esto se traduce en un aspecto básico: aunque el consumidor consulta la app y su factura, la clave radica en cómo se comunica el contador con la instalación fotovoltaica. Si esa comunicación falla, la energía puede estar fluyendo sin control, impactando directamente en el bolsillo del usuario.
Las reclamaciones por energía solar aumentan
El caso de Rimmer-Hollyman no es un incidente aislado. Ha presentado una queja ante Utilities Disputes, un organismo independiente que resuelve conflictos entre consumidores y empresas de electricidad, gas, telecomunicaciones y agua en Nueva Zelanda. Su comisionado y director ejecutivo, Neil Mallon, no pudo comentar sobre casos específicos, pero confirmó que las reclamaciones relacionadas con la energía solar se han casi duplicado durante el último año.
La mayoría de estos problemas están relacionados con facturas que no cuadran, un deficiente servicio de atención al cliente, fallos en equipos, promesas de ahorro no cumplidas y dificultades para cancelar contratos a largo plazo. Cuando una empresa incumple las normas del sector o actúa de manera injusta, Utilities Disputes tiene la capacidad de ordenar reembolsos, anular cargos, conceder pagos por mala atención o incluso establecer compensaciones que pueden alcanzar los 50.000 dólares.
Aprendizajes para quienes consideren instalar paneles solares
Aunque esta historia sucede en Nueva Zelanda, el mensaje es relevante para cualquier persona que esté evaluando el autoconsumo en su hogar. Aquí hay algunas recomendaciones prácticas que se pueden extraer de este caso:
- Pedir por escrito las estimaciones de ahorro, con supuestos claros sobre cuánta energía se consumirá en casa y cuánta se exportará.
- Asegurarse de que el instalador explique de forma sencilla cómo leer la app, qué significan los flujos de importación y exportación y cómo se relacionan con la factura real.
- Tomar lecturas del contador antes y después de la instalación, así como en días soleados completos. Aunque sea tedioso, esto ayuda a detectar inconsistencias.
- Preguntar quién es responsable de cada parte. El instalador se ocupa de paneles, inversores y baterías, mientras que la compañía eléctrica gestiona el contador y la conexión a la red. Tener claridad sobre esto evita que se pierdan casos en cruces de culpas.
- Conocer las vías de reclamación disponibles. Al igual que en Nueva Zelanda con Utilities Disputes, en otros países existen organismos de consumo, defensorías de la energía o sistemas de arbitraje que pueden obligar a revisar casos y corregir errores.
La moraleja no es que la energía solar no funcione; de hecho, sigue siendo un elemento clave para reducir las emisiones y aliviar las facturas de muchos hogares. La problemática surge cuando se combinan tecnologías complejas con contratos enredados, contadores mal configurados y una falta de transparencia. En esos escenarios, no basta con observar solo el tejado; también es necesario mirar el cuadro eléctrico, el contador y, por supuesto, la letra pequeña de dichos contratos.
El creciente número de reclamaciones sobre instalaciones solares y otros servicios energéticos, así como las herramientas de resolución de conflictos para los consumidores, se analizarán con más profundidad en el informe anual 2024-2025 de Utilities Disputes Limited.
