MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) – El escritor Luis García Montero regresa a la novela tras 12 años con ‘La mejor edad‘ (Tusquets), una obra que intenta distanciarse de los libros de poemas en los que hablaba de la enfermedad y la muerte de su mujer, la autora Almudena Grandes, aunque no ha conseguido alejarse del todo.
«Es curioso, porque a una mujer el machismo no la ofende por llamarla viuda de nadie. El machismo intenta que me avergüence de ser el viudo de Almudena (Grandes) porque parece que es el machirulo el que debe tener el protagonismo. Y frente a eso, declaro que estoy muy, muy, muy orgulloso de ser el viudo de una de las grandes escritoras de la literatura española contemporánea, con la que he tenido la suerte de compartir 30 años. Por ahí no me van a ofender de ninguna manera», manifestó en una entrevista en la que participó un reducido grupo de periodistas.
En 2017, cuando comenzó a trabajar en esta novela, Grandes fue muy «crítica» con él y, desde su «autoridad» en la narrativa, le indicó que debía «arreglar» algunos personajes y «reescribir» partes de la historia debido a «contradicciones» en el relato.
«He intentado corregir en la medida de mis posibilidades los defectos y las sugerencias que ella me señaló», explicó García Montero, quien había dejado ‘La mejor edad’ guardada hasta ahora.
El poeta y director del Instituto Cervantes narra en este libro la historia de un presidiario que ha rehecho su vida y el juez que lo condenó a la cárcel en 1975, quienes se reencuentran varios años después. García Montero dota a estos personajes de «simbolismo» en relación a la evolución de la democracia en España y el periodo de la Transición.
En este sentido, ha afirmado que es momento de dejar de hablar de la «enfermedad de la democracia española» para discutir sobre la enfermedad de la «democracia en el mundo».
UNA NUEVA DICTADURA, LA DE «LOS MILLONARIOS»
«Estamos asistiendo a la configuracion de una nueva forma de dictadura, que es la de los millonarios, quienes no aceptan ningún tipo de límite para sus negocios y se consideran con el derecho a bombardear un país, a cometer un genocidio o a manifestar en público que van a acabar con una civilización milenaria en el mundo. Y para esa dinámica, Europa se ha convertido en un problema», precisó el autor, quien considera una «buenísima noticia» que Viktor Orbán haya perdido las elecciones en Hungría.
La crítica al sistema judicial español también es una constante a lo largo de la novela. De hecho, García Montero sostiene a través del narrador que hay «jueces que hacen más política que justicia».
El escritor apuntó a que hay «muchos motivos para dudar» de una justicia representada por figuras como el juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa contra Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, o por el juez del Tribunal Supremo, Ángel Hurtado, quien está al frente del caso contra el fiscal general del Estado por un delito de revelación de secretos relacionado con el novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
«Tenemos muchos motivos para dudar de una justicia representada, por ejemplo, por el señor Peinado y por el señor Hurtado». García Montero añadió que se identifica más con la transformación de la justicia que representaron jueces por la democracia, como Baltasar Garzón.
Además, celebró que haya partidos que «expulsen» a sus corruptos y criticó a formaciones políticas que los «mantienen». Al mismo tiempo, considera «inconcebible» que la justicia «aplazase» algunos casos y otros no, como el de José Luis Ábalos o Alberto González Amador, novio de Díaz Ayuso.
«Es inconcebible que haya gente que siga sin ser juzgada por haber utilizado la pandemia y las mascarillas para estafar a la sanidad pública, valiéndose de un momento de dificultad. Me parece repugnante y es necesario juzgar con firmeza a quienes se han aprovechado de esto. Pero qué extraño que Ábalos esté en el juicio y que el novio de Isabel (Díaz) Ayuso siga sin ser juzgado y continúe trabajando«, remarcó.
ENVEJECER ES UNA PUTADA SI TE CONVIERTES EN VIEJO CASCARRABIAS
El paso del tiempo es otra de las preocupaciones que el autor refleja en la novela. Sin embargo, explicó que cuando echa la vista atrás, se da cuenta de que la vida le ha hecho «muchos regalos» en la poesía, en la filología y en el amor.
«Envejecer es una putada si uno se convierte en un viejo cascarrabias. Si uno no sabe dar un paso al lado y se cree que todos los jóvenes son tontos. Entonces sí, es una putada», aseguró.
Para García Montero, ‘La mejor edad’ fueron los 30 años que tuvo la «suerte» de compartir junto a la autora de ‘El corazón helado’. «Esa es la mejor edad. Cuando uno sufre una pérdida, toma conciencia de lo que antes era vida cotidiana y vida diaria. En ese sentido, me identifico con un juez que se queda viudo, que realiza una mudanza en su casa y, al hacerlo, se encuentra con la historia de sus sentencias y a partir de ahí reflexiona sobre su propia evolución y compromiso. Siempre hay posibilidad de renunciar», concluyó.
