MADRID, 1 de octubre (EUROPA PRESS) – Expertos en la industria musical han pedido al sector mayor unión para lograr la profesionalización de este ámbito, ya que consideran que se está «pasando de la adolescencia a un primer síntoma de madurez». Este cambio se evidencia en que la música «empieza a ser sólida no solo desde el punto de vista cultural, sino también industrial y económico».
Isabel Villanueva, directora de BIME, destacó en el acto de presentación del documento ‘De pasión a profesión. Manual de la Industria Musical’, que tuvo lugar el pasado mes de mayo en Bogotá (Colombia), que «la industria musical es bastante adolescente». Explicó que «estamos en una etapa tardía de la adolescencia y comenzamos a generar materiales de transferencia de conocimiento, lo que es clave para transformar el sector». Esto marca un indicador positivo de un cambio sistémico.
Villanueva consideró el manual un «hito», ya que estos documentos formativos surgen cuando la industria presenta su «primer síntoma de madurez». Celebró que la música en español domine el mercado en términos de escucha y consumo, pues «hay una intuición que nos dice que los datos no son reales y que el monopolio anglosajón musical ya no es como tal». Afirmó que «ahora, la música de habla hispana está tomando un papel protagónico en la industria».
La directora de BIME añadió que «que esos datos no sean reales nos beneficia de cara a profesionalizar el sector y de crear avances». Sin embargo, advirtió que aún queda «un largo camino por recorrer» porque la tradición española en la música ha consistido en no trabajar como un sector consolidado.
En su análisis, Villanueva apuntó que el sector del cine «va por delante» y que hay una percepción de que el mundo audiovisual ha logrado mayores conquistas como colectivo. Esta industria es «muy sólida y muy sana», lo que proporciona lecciones valiosas sobre la importancia de una «voz única» y la defensa de derechos.
Jon Icazuriaga, editor del manual y director del Máster en Negocio de la Música de UNIR, coincidió en que la industria se está «movilizando», lo cual implica una entrada en la madurez. Diferenció la percepción de la música en España respecto al mundo anglosajón, señalando que «los ciudadanos de Estados Unidos o Reino Unido ven a los artistas como profesionales tan rigurosos como aquellos de otras industrias».
Icazuriaga enfatizó que «las personas que trabajan en la música tienen el mismo ritmo, el mismo saber y conocimiento que en otros campos». Resaltó que esta educación de la imagen que brindan los diferentes actores de la industria es relevante para generar un impacto social significativo.
Manual de la Industria Musical
El manual de la industria musical, presentado en Bogotá el pasado mayo, está editado por Liburuak, con el apoyo de la Fundación Industrias Creativas y BIME. Reúne más de 30 colaboraciones de profesionales clave del sector, incluyendo profesores, periodistas, productores, managers, gestores culturales y diseñadores gráficos.
El manual consta de dos volúmenes organizados en seis bloques temáticos, abordando aspectos esenciales como la figura del artista, los derechos, el marketing, las fuentes de financiación y los grandes retos contemporáneos, tales como la salud mental, la sostenibilidad, la innovación tecnológica y el impacto de la inteligencia artificial (IA).
Vanessa Jiménez Serranía, colaboradora del manual, destacó que «cuando abordamos la IA, fue en el momento de su explosión». Añadió que la IA «es una herramienta que está evolucionando muy rápido» y que en el libro se analizan, aunque de manera general, los retos que plantea.
En su intervención, Jiménez defendió que la IA es «muy útil», pero subrayó la importancia de conocer lo que implica su uso. «La inteligencia artificial ha estado presente en la industria musical desde hace tiempo; no es novedad. Sin embargo, la IA generativa presenta retos únicos que enfrentamos actualmente», explicó.
Finalmente, reflexionó sobre cómo limitar el uso de la IA y cuándo «se puede considerar herramienta o no». «Aquellos que la han utilizado saben que es muy útil. La clave es entender lo que implica esta herramienta, tanto a nivel antropológico y humanístico, así como hacia dónde se dirige el mercado», concluyó.
