El Thyssen saca del olvido al danés Hammershoi
MADRID, 13 Feb. (EUROPA PRESS) –

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha sacado del “olvido” al pintor danés Vilhelm Hammershoi al dedicarle la primera gran retrospectiva en España a su trabajo.
‘Hammershoi. El ojo que escucha’, que podrá visitarse desde este 17 de febrero hasta el próximo mes de junio, se compone de setenta obras que el danés realizó a lo largo de sus 51 años de vida.
Aunque para sus contemporáneos no fue ni un “incomprendido ni un marginado” -recibió mucho reconocimiento internacional en los años 1900-, posteriormente se le olvidó, hasta la década de 1980, cuando comenzaron a realizarse más exposiciones sobre él, tal como ha detallado el director artístico de la pinacoteca, Guillermo Solana.
Según ha explicado la comisaria de la muestra, Clara Marcellán, Hammershoi pintó en torno a 400 óleos durante toda su carrera y desde “temprano” marcó el tono que llevaría su paleta, la cual es “muy reducida” y en la que el negro, blanco y colores ocre son protagonistas.
En las salas de la exposición también hay 19 obras de otros artistas contemporáneos a Hammershoi que ayudarán a “contextualizarle”. Marcellán ha señalado que el danés se centró siempre en las líneas, en “lo esencial” y le dio gran importancia tanto a la luz como al color para “conseguir armonizar”.
En España no hay ninguna obra suya ni en colecciones públicas ni privadas, explica Marcellán, aunque en 2007 sí se llevó a cabo una muestra sobre Hammershoi. Desde la década de 1980 ha habido varias exposiciones dentro y fuera de Dinamarca que lo han acercado al público actual.
El subtítulo de la muestra -que tras su clausura en Madrid se presentará en la Kunsthaus Zürich (Suiza)-, “el ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio, la aparente calma que transmite, además del interés del artista por la música.
Uno de los temas que más se repite en las obras de la exposición es el papel de su mujer Ida Ilsted en su proceso creativo. También aparecen de manera reiterada los interiores domésticos y sus paralelismos con el tratamiento de las arquitecturas y paisajes, así como su autorrepresentación como pintor en los últimos años de su vida.
La muestra -que no está organizada en orden cronológico- culmina con las últimas obras de Hammershoi. En 1908, tras abandonar el apartamento en Strandgade 30 (Copenhague), el artista retoma el estudio de la figura humana en grandes formatos a través de desnudos. Después de casi quince años sin autorretratarse, en 1911 se pinta a sí mismo, pincel en mano, mirando al espectador.
