MADRID, 19 de marzo. (EUROPA PRESS) – El Ibex 35 ha finalizado la sesión de este jueves con un descenso del 2,27%, situándose en los 16.905,90 puntos. Este movimiento se produce en un contexto de renovadas tensiones por la guerra de Irán, marcado por el alza en el precio del crudo y del gas, así como su impacto en la inflación, que se suma a la cautela en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y del Banco Central Europeo (BCE).
Tensiones en Oriente Medio
La atención se centra de nuevo en Oriente Próximo después de que Irán atacase un complejo de gas natural licuado en la localidad catarí de Ras Lafan, en respuesta al bombardeo israelí de uno de sus yacimientos más importantes, el campo de South Pars. En este sentido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que «Israel no volverá a atacar el campo de gas South Pars», aunque ha amenazado con destruirlo si Irán vuelve a atacar «a un país inocente».
Impacto en los precios del petróleo y gas
Como resultado de estos acontecimientos, el barril de Brent, referencia en Europa, subió un 2,86%, alcanzando los 109,69 dólares al cierre de las Bolsas europeas. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, alcanzó los 98,75 dólares, un 2,39% más. Además, el contrato TTF, que actúa como referencia europea para el precio del gas natural, registró una subida del 13,87%, situándose en 62,242 euros por megavatio hora.
Decisiones del BCE y la Fed
En el ámbito de política monetaria, el BCE decidió mantener sin cambios los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el impacto del conflicto en Oriente Próximo en la inflación. Así, la tasa de depósito (DFR) se mantiene en el 2%, la tasa de referencia para las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%. Esta postura es similar a la de la Fed, que, tras el cierre del mercado europeo, también optó por mantener los tipos de interés sin cambios. Su presidente, Jerome Powell, indicó que la magnitud y duración del conflicto en Irán serán indicadores clave de cómo las fluctuaciones en los mercados energéticos impactan la inflación.
Reacciones del mercado
El gestor de carteras de Pimco, Konstantin Veit, comentó que el BCE ha adoptado un tono más restrictivo a raíz de los últimos acontecimientos en Oriente Medio. En el contexto empresarial, Indra ha sido una de las compañías más afectadas. La firma EM&E Escribano Mechanical and Engineering ha renunciado a la operación de integración con Indra tras la solicitud de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para resolver un conflicto de interés relacionado con esta operación. Como resultado, las acciones de Indra retrocedieron un 12,28% hasta situarse en 50 euros por título, llegando a caer hasta un 19% durante la jornada.
Desempeño de otros mercados
Las caídas más acusadas también se observaron en Cellnex (-7,47%), ArcelorMittal (-6,19%) y Fluidra (-5,69%). Solo dos valores finalizaron la sesión al alza: Repsol (+1,43%) y Naturgy (+1,07%). Los principales mercados europeos cerraron con fuertes caídas: Londres perdió un 2,35%; París, un 2,03%; Fráncfort, un 2,82%; Milán, un 2,32%, y el Euro Stoxx 50 un 2,14%.
Situación en Wall Street y rendimiento de bonos
Al otro lado del Atlántico, Wall Street inició la jornada en rojo, con el Dow Jones retrocediendo un 0,80%, el S&P 500 un 0,63% y el Nasdaq un 0,82%. El rendimiento del bono soberano español a 10 años escaló al 3,465%, superando el 3,435% del cierre del miércoles. El bono alemán también repuntó levemente, lo que situó el diferencial (prima de riesgo) en 50,3 puntos básicos.
Movimiento del euro y activos refugio
En el mercado de divisas, el euro subió un 0,74% frente al dólar, alcanzando un tipo de cambio de 1,1537 dólares por euro. Respecto a los activos refugio, el oro al contado se cotiza en 4.577 dólares, representando una caída del 4,95% al cierre de las Bolsas, mientras que el bitcoin disminuyó un 2,74% hasta situarse en 69.374 dólares. El analista de XTB, Manuel Pinto, destacó que gobiernos y fondos soberanos podrían verse forzados a vender activos para compensar la caída en ingresos energéticos o financiar gastos relacionados con la guerra y la reconstrucción, siendo el oro uno de los activos más evidentes para estas ventas.
