El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus expectativas de crecimiento para la economía española tanto para este año como para el siguiente. Se prevé un ritmo de expansión del 2,3% en 2026, es decir, tres décimas más de lo anticipado en el pasado mes de octubre, y del 1,9% en 2027, lo que implica una mejora de dos décimas respecto del último pronóstico de esta institución con sede en Washington.
A pesar de que las proyecciones de crecimiento del FMI para España suponen una notable desaceleración respecto al aumento del 2,9% del PIB estimado para 2025, España se situará este año como la gran economía europea con mejor desempeño, ya que casi duplicaría el ritmo de expansión de la zona euro (1,3%) y únicamente quedaría una décima por debajo del crecimiento del 2,4% previsto para Estados Unidos.
Con la última mejora de previsiones del FMI, el pronóstico para el ejercicio en curso de la institución internacional supera incluso la expectativa del propio Gobierno español, que en noviembre mantuvo en el 2,2% su proyección para 2026. Sin embargo, la previsión actualizada del 1,9% para el próximo año se sitúa dos décimas por debajo del 2,1% anticipado por el Ejecutivo español. De confirmarse esta cifra, supondría el menor ritmo de expansión de la economía española desde 2014, salvo la contracción de 2020 por la pandemia de Covid-19.
En cualquier caso, las proyecciones actualizadas del FMI destacan el desempeño de la economía española entre las grandes economías desarrolladas. Únicamente Estados Unidos crecerá más que España este año y el siguiente, con previsiones del 2,4% en 2026 y del 2% en 2027, tras una mejora de tres décimas en las proyecciones de este año, aunque se ha rebajado una décima la del próximo ejercicio.
Perspectivas para la Zona Euro y Otras Economías
En el caso de la zona euro, el FMI eleva una décima su pronóstico para este año, hasta el 1,3%, y mantiene sin cambios en el 1,4% el de 2027. Esto ocurre después de mejorar en dos décimas, hasta el 1,1%, la proyección de crecimiento para Alemania en 2026 y mantener estable en el 1,5% la del próximo año.
Por su parte, el FMI mejora su pronóstico para Francia para 2026 al 1%, una décima más, y reafirma la estimación del 1,2% para 2027. En contraste, para Italia se augura un crecimiento del PIB del 0,7% en ambos ejercicios, lo que implica una rebaja este año de una décima, aunque se revisa al alza la misma proporción para 2027.
El FMI señala que «el crecimiento ligeramente más rápido en 2027 refleja los aumentos proyectados del gasto público, especialmente en Alemania, junto con el sólido desempeño continuo en Irlanda y España». No obstante, advierte que la moderada tasa de crecimiento anticipada para la eurozona refleja dificultades estructurales no resueltas.
Se prevé que el impacto del aumento del gasto en defensa se materialice solo en años posteriores, dado los compromisos de alcanzar gradualmente los niveles objetivo para 2035. Comparativamente, la zona euro se beneficia menos del reciente impulso a la inversión tecnológica, mientras que los efectos persistentes del aumento del coste de la energía tras la invasión de Ucrania seguirán lastrando el sector manufacturero, presionado adicionalmente por la apreciación del euro.
Mejora del Crecimiento Mundial
A nivel global, las nuevas previsiones del FMI apuntan a un crecimiento mundial del 3,3% en 2026, en línea con el del año pasado y dos décimas más de lo esperado anteriormente. Para 2027, la estimación se mantiene sin cambios en el 3,2%.
En cuanto a las economías avanzadas, el FMI espera una expansión de un 1,8% este año, en comparación con el 1,6% estimado previamente. Para el próximo año, el crecimiento se situaría en un 1,7%, sin cambios respecto de la previsión de octubre. Las economías emergentes, por su parte, experimentarían una mejora de dos décimas, hasta un 4,2% en 2026, aunque se deteriora una décima para 2027, con un 4,1%.
Respecto a China, la previsión se revisa al alza en tres décimas este año, hasta un 4,5%, aunque el FMI recorta dos décimas la del año que viene, hasta un 4%. En cuanto a India, se mejora en dos décimas su previsión para 2026, hasta el 6,4%, y se confirma también un 6,4% para 2027.
El análisis de la institución dirigida por Kristalina Georgieva destaca que este desempeño estable responde a «un equilibrio de fuerzas divergentes», donde factores adversos, derivados de cambios en las políticas comerciales, son compensados por factores favorables como el aumento de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial (IA), así como por medidas de apoyo fiscal y monetario, condiciones financieras amplias y la flexibilidad del sector privado.
«Se espera que el crecimiento mundial se mantenga estable, con una desaceleración del impulso en los sectores de alta tecnología, que seguirá compensando parcialmente el lastre en otros sectores», señala el FMI. Aunque se prevé que los aranceles y la incertidumbre continúen afectando el nivel de actividad, se espera que su impacto sobre el crecimiento se reduzca en 2026 y 2027.
Además, se espera que la inflación global disminuya de un 4,1% estimado para 2025 a un 3,8% en 2026 y al 3,4% en 2027. La disminución de la inflación se anticipa que ocurrirá de manera más gradual en Estados Unidos que en otras grandes economías.
No obstante, el FMI advierte que los riesgos para las perspectivas siguen siendo a la baja, y señala que una reevaluación de las expectativas en relación con la IA podría provocar una disminución de la inversión, desencadenando una corrección abrupta en los mercados financieros, que afectaría desde las empresas vinculadas a la IA hasta otros segmentos y erosionaría la riqueza de los hogares.
Asimismo, las tensiones comerciales podrían intensificarse, prolongando la incertidumbre y afectando aún más la actividad económica. También existe el riesgo de que surjan tensiones políticas internas o geopolíticas que introduzcan nuevos niveles de incertidumbre y perturben la economía mundial, impactando los mercados, las cadenas de suministro y los precios de las materias primas.
Por otro lado, un mayor déficit fiscal y una elevada deuda pública podrían ejercer presión sobre los tipos de interés a largo plazo, y en consecuencia, sobre las condiciones financieras en general.
Desde una perspectiva optimista, el FMI señala que la actividad podría ser impulsada aún más por inversiones relacionadas con la IA, lo que podría llevar a un crecimiento sostenible si una adopción más rápida de esta tecnología se traduce en aumentos significativos de productividad y mayor dinamismo empresarial.
Finalmente, el FMI considera crucial reconstruir la capacidad fiscal y mantener la sostenibilidad de la deuda pública ante la persistencia de apremiantes necesidades de gasto. Además, subraya que los esfuerzos para reponer los colchones fiscales deben basarse en supuestos realistas y en prácticas sólidas de gestión de la deuda, buscando un equilibrio adecuado en ajustes que favorezcan el crecimiento.
Para estabilizar las expectativas y fomentar la inversión en un conjunto más amplio de sectores, se insta a los países a priorizar la reducción de la incertidumbre y se recomienda «establecer y adherirse a marcos de política comercial transparentes y coherentes». Esto implica promover esfuerzos multilaterales en relación con bienes comunes globales clave y explorar soluciones regionales o plurilaterales cuando sea apropiado.
