El proyecto de desarrollo en la Sierra de Bascuñana, conocido como Toroverde, ha generado una fuerte preocupación entre los ecologistas debido a su potencial impacto ambiental. Este plan contempla la tala de un número indeterminado de árboles en una zona rica en hábitats de interés comunitario, y se alega que se carece de información significativa sobre sus características constructivas y materiales.
Un consumo de agua tan innecesario como desproporcionado
Uno de los principales puntos en disputa es el consumo de agua asociado al proyecto. La concesión solicitada a la Confederación Hidrográfica del Júcar es de 179.000 metros cúbicos, mientras que el consumo previsto a pleno rendimiento sería de 182.000 metros cúbicos. Este uso del recurso acuático se justifica por la presencia de 240 piscinas privadas al aire libre, así como un canal de 480 metros de longitud y un metro de profundidad, que podría requerir 7.200 metros cúbicos anuales entre llenados y reposiciones.
Esto se corresponde con un 5,3% del consumo anual de agua de la ciudad de Cuenca.
Los ecologistas argumentan que este consumo es extremadamente alto, especialmente cuando el canal en cuestión no parece tener una función clara, dado que también existe una piscina de grandes dimensiones. Además, se subraya que las plantas requeridas para la repoblación deberían ser adaptadas a la sequía estival, lo que plantea interrogantes sobre la necesidad de dicho sistema de riego.
El parque Toroverde en Cuenca no es sostenible
Ecologistas en Acción cuestiona el modelo de desarrollo del proyecto, que ya había recibido la aprobación del gobierno regional en otros proyectos como Puy du Fou. En ambos casos, se señala que se favorece a multinacionales extranjeras con el desvío de fondos y recursos públicos, además de permitir construcciones en zonas protegidas.
El desembolso previsto para el caso de Toroverde se estima en 25 millones de euros, una cifra considerable, que se suma al gasto de 27 millones de euros del proyecto anterior. La propuesta de promover otro parque temático basado en el turismo masivo, que podría atraer hasta un millón de visitantes, es vista como una estrategia insostenible ante la crisis climática actual, según las declaraciones de Toni Jorge, presidente de Ecologistas en Acción de la Manchuela.
Quieren privatizar la naturaleza y monetizarla
Según Ecologistas en Acción, este proyecto representa un intento de privatizar el medio natural y convertirlo en una mera mercancía. La construcción de un resort de lujo a mil doscientos cincuenta metros de altura, que requeriría elevar agua quinientos metros, sólo beneficiaría a quienes pudieran pagar por disfrutar de estas instalaciones con vista al valle, mientras que se ignoran las necesidades locales.
Lo triste es que se haga con el consentimiento de los auténticos dueños de la sierra, los habitantes de las pedanías que a su vez la heredaron de sus antecesores.
Los ambientalistas advierten de que la demanda de agua estimada de 182.000 metros cúbicos anuales es desmedida y subrayan que el proyecto carece de un ápice de sostenibilidad. También alertan sobre la grave amenaza que podría representar para la flora local, incluyendo especies amenazadas como la Euphorbia nevadensis.
La situación actual plantea un serio dilema sobre el futuro de la Sierra de Bascuñana y sus riquísimos recursos naturales, que podrían verse comprometidos en nombre de un desarrollo turístico insostenible.
