La guía ‘Salud del Océano. Guía introductoria para bancos centrales, reguladores financieros y supervisores’, presentada recientemente, destaca varios riesgos importantes para la estabilidad financiera mundial debido al deterioro de los océanos. Elaborada por técnicos de WWF en colaboración con expertos de diversas organizaciones internacionales, esta guía de 71 páginas urge a integrar la salud oceánica en la regulación financiera.
La guía advierte que las prácticas oceánicas insostenibles amenazan la estabilidad financiera global, ya que se estima que hasta 7,7 billones de euros del valor económico mundial podrían estar en riesgo en la próxima década si se mantiene la tendencia actual. “Las autoridades financieras pueden proteger activos oceánicos, a la vez que impulsar inversiones sostenibles en una economía azul que genere empleo, seguridad alimentaria y resiliencia climática”, subraya el informe.
Además, se enfatiza que los bancos centrales y los reguladores financieros deben “garantizar que las políticas monetarias y financieras apoyen, y no socaven, los ecosistemas marinos, verdadero capital natural que sustenta la prosperidad global”. Al acercarse los ecosistemas marinos a “puntos críticos de no retorno”, su deterioro pone en peligro la seguridad alimentaria, la productividad económica y la estabilidad financiera mundial.
El caso de los arrecifes de coral y el Mar Menor
Según nuevas investigaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), desde comienzos de 2023, más del 84 % de los arrecifes de coral del mundo se han visto afectados por blanqueamientos masivos. Esto pone en peligro los ecosistemas que albergan entre el 25 % y el 40 % de todas las especies marinas, además de generar billones de dólares en turismo y pesca.
El documento también incluye el caso del Mar Menor, la mayor laguna salada de Europa, ubicada en el sureste de España. Se hace referencia al análisis publicado por el Banco de España en el Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2021, que explica cómo la degradación ecológica de esta área ha impactado negativamente sobre el valor de la vivienda en la región y, como consecuencia, sobre las condiciones crediticias de los préstamos respaldados por estos activos.
La hoja de ruta inicial para bancos centrales y supervisores incluye recomendaciones como evaluar y divulgar la exposición a riesgos financieros relacionados con los océanos, así como integrar el riesgo oceánico en la política monetaria y en las pruebas de resistencia.
El informe también sugiere redirigir los flujos de capital desde actividades perjudiciales hacia sectores sostenibles de la economía azul y colaborar internacionalmente para estandarizar la evaluación y respuesta al riesgo oceánico. Para los ecologistas, es esencial un liderazgo coordinado a través del G20, los BRICS (Brasil, Rusia, India y China), y la Red para Ecologizar el Sistema Financiero (NGFS), que es una coalición de más de 100 bancos centrales y supervisores, con el objetivo de alinear las finanzas con la protección de los océanos y garantizar la estabilidad de los mercados a largo plazo.
El análisis de Banco de España reitera la gravedad de la situación ambiental del Mar Menor y cómo ha impactado en el mercado inmobiliario local, lo que a su vez afecta las condiciones de los préstamos relacionados. La reunión del G20 representa una oportunidad única para situar el océano en el centro de la política financiera global, instando a ministros y reguladores a integrar la salud de los océanos en sus marcos de decisión. Solo así se podrán proteger las economías, las personas y la naturaleza.
