El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. / Borja Sánchez-Trillo
Madrid. – Los delitos contra la libertad sexual denunciados el pasado año en España alcanzaron la cifra de 19.673, lo que representa una reducción del 14 por ciento en comparación con 2024, cuando se registraron cifras récord, con 22.846 delitos sexuales. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presentó estos datos en el Senado este martes, en respuesta a una interpelación del Partido Popular (PP) sobre el aumento de esta tipología delictiva en los últimos años.
Aunque el Ministerio del Interior aún no ha cerrado el informe que compila todos los datos del Sistema Estadístico de Criminalidad sobre las denuncias por delitos contra la libertad sexual registradas por las fuerzas y cuerpos de seguridad, Marlaska apuntó que en 2025 se produjeron 19.673 victimizaciones, lo que equivale a un 14 % menos que el año anterior. “Debemos interpretarlo con la misma prudencia, dada la complejidad del fenómeno y el carácter dinámico de los procesos de denuncia y registro”, explicó, tras aceptar que la última anualidad consolidada, la de 2024, mostró un incremento del doble de hechos denunciados en comparación con 2018.
Este aumento de más del 60 % puede considerarse un indicador “ciertamente positivo”, ya que, sin desestimar en ningún momento la gravedad de la situación, Marlaska destacó que el incremento de denuncias podría reflejar también una mayor disposición de las víctimas a acudir a las instituciones, el impacto de las campañas de sensibilización y el desarrollo de políticas públicas.
No sé si seré el peor ministro, pero sí que no acabaré ante un tribunal
Antes de la interpelación sobre los delitos sexuales, Marlaska también fue objeto de críticas por parte del PP en relación con el “oscurantismo” y “secretismo” del ministerio, según las palabras del senador Fernando Martínez Maíllo. Las críticas abarcaron diversos asuntos, como el caso del ex-DAO, la muerte de dos guardias civiles en Barbate (Cádiz) a causa de una narcolancha, y las presuntas implicaciones de un comandante de la Guardia Civil en el caso mascarillas.
En su respuesta a esta primera interpelación, el ministro reprochó al PP que utilizase el Senado para construir un discurso basado en mentiras y acusaciones sin fundamento, un “modus operandi” que hace “indistinguibles” al PP de la extrema derecha, al calcar el “mismo patrón” de “convertir estas mentiras en ruido público”. Afirmó ante la declaración del senador sobre ser recordado como el peor ministro del Interior: “No sé si seré el mejor, el peor, pero seguro que no terminaré como alguno de mis antecesores, ante un tribunal acusado de delitos graves por utilizar a la Policía y a la Guardia Civil para fines políticos”.
