La librería infantil La Mar de Letras, ubicada en pleno corazón de Madrid, ha sido reconocida con el Premio a la Innovación en el XXVII Congreso de Librerías, celebrado recientemente en Valencia. Su enfoque único en la lectura infantil se centra en la curiosidad de los pequeños lectores, en lugar de su edad. Elena Djukic, responsable de este espacio, afirma que en La Mar de Letras no se clasifican los libros por fechas de nacimiento, sino que se fomenta la exploración de cada libro como una aventura.
Un Espacio para la Exploración
Al ingresar a La Mar de Letras, los niños atraviesan un arco que los invita a un espacio lleno de posibilidades. Desde la sala de lectura hasta la planta inferior, donde se encuentra la ‘cueva del pirata’, cada rincón está diseñado para permitir la interacción con los libros a su propio ritmo, fomentando la curiosidad y la autonomía.
Sin Limitar por Edad ni Formato
Djukic señala que «no todos los niños leen solos a los seis años, ni todos tienen los mismos intereses». Algunos prefieren textos largos, otros cómics, y hay quienes se sienten atraídos por historias ilustradas. La idea no es limitar a los jóvenes lectores a secciones por edad, sino permitirles descubrir lo que realmente les gusta. El jurado del Congreso valoró precisamente esta manera distinta de abordar la lectura, sin imponer criterios y sin dejarse guiar por las tendencias de ventas.
Clasificando a los Lectores: Tipos de Piratas
En La Mar de Letras, los niños son categorizados en ‘tipos de piratas’, como aventureros, graciosos, y aquellos que creen no disfrutar de la lectura. Djukic enfatiza que «a todos los niños les gusta leer; solo necesitan encontrar lo que realmente les atrae». Cuando una familia menciona que su hijo «no es lector», suelen comenzar explorando cómics, que presentan narraciones visuales con menos texto, lo que facilita su disfrute y puede incluso abrir la puerta a otros tipos de lecturas.
El Ritual de la Lectura como Innovación
La verdadera innovación de La Mar de Letras no radica en la tecnología, sino en su enfoque pedagógico. Se basa en la mediación lectora, en cómo enseñar a los niños a elegir y en construir lo que Djukic llama un ‘ritual de lectura’ en conjunto con las familias.
Parte de este trabajo implica desafiar prejuicios adultos. «Recientemente, un niño le dijo a su madre que estaba cansado de los ‘libros medicina’ (esos que abordan emociones y frustraciones). No desean que les expliquen cómo manejar sus emociones, quieren una historia que refleje esas situaciones», explica Djukic.
Un caso que ilustra este enfoque es el de una niña de nueve años, obligada a leer un libro por trimestre en el colegio. Su madre llegó a La Mar de Letras preocupada por el desinterés de su hija en la lectura, pero tras una conversación, descubrieron que la niña amaba a los animales. «Le recomendamos una novela gráfica sobre chicas que cuidan perros, y en un año, se leyó toda la colección porque encontró algo que le apasionaba», añade Djukic.
Desafíos y Logros
Este tipo de acompañamiento requiere tiempo y formación, y Djukic considera que «es un esfuerzo largo y arriesgado, que demanda una gran labor pedagógica y resistirse a las presiones del mercado». El reciente premio representa un impulso para su trabajo: «Nos llena de ilusión, pero lo que realmente nos satisfacen son las familias que regresan, incluso de otras comunidades, y que consideran nuestra librería una parada obligada».
