Las larvas de los peces que viven en aguas profundas presentan un tipo de célula visual que desafía un siglo de conocimientos sobre el sistema visual de los vertebrados y que podría inspirar nuevas tecnologías, desde cámaras hasta tratamientos médicos. Un equipo de investigación encabezado por la Universidad de Queensland, Australia, ha descubierto que estas larvas cuentan con un tipo de célula ocular híbrida, un fotorreceptor que optimiza la visión en condiciones de penumbra o crepúsculo.
Un nuevo tipo de célula visual
Los libros de texto enseñan que la visión en la mayoría de los vertebrados se compone de conos y bastones; los primeros funcionan con luz brillante y los segundos en situaciones de oscuridad, como indica el investigador Fabio Cortesi. Sin embargo, el nuevo tipo de célula que han encontrado combina la maquinaria molecular y los genes de los conos con la forma y la estructura de los bastones, lo que permite aprovechar lo mejor de ambos sistemas de visión.
Adaptación a uno de los hábitats más oscuros del planeta
Cortesi destaca que este hallazgo es realmente eficaz para la visión crepuscular. Junto a su equipo, examinó las retinas de larvas de peces capturadas a profundidades que oscilan entre 20 y 200 metros en el mar Rojo, durante diversas expediciones de exploración marina. Este proceso resultó ser bastante complejo, ya que las larvas solo miden medio centímetro de largo y sus ojos son de menos de un milímetro, explica también Lilyra Fogg, coautora del estudio. Las larvas de algunos de los peces examinados pueden vivir hasta un kilómetro por debajo de la superficie, donde la optimización de la visión en condiciones de oscuridad es crucial.
El equipo se propuso investigar cómo se desarrolla la visión temprana de estos peces en la penumbra más cercana a la superficie, donde se alimentan y crecen antes de descender a uno de los hábitats más oscuros y extensos de la Tierra.
Este descubrimiento, publicado en Science Advances, es fascinante porque se basa en lo poco que conocemos sobre las profundidades marinas, pero también tiene aplicaciones prácticas, señala Cortesi.
Aplicaciones tecnológicas y médicas inesperadas
En el ámbito tecnológico, la creación de sensores basados en esta estructura celular única podría dar lugar a cámaras o gafas más eficientes, ideales para situaciones de poca luz sin comprometer la nitidez de las imágenes.
En medicina, aprender cómo estos peces construyen este tipo de célula visual en el entorno de alta presión de las profundidades oceánicas podría abrir nuevas vías biológicas relevantes para afecciones oculares humanas como el glaucoma.
El estudio de estas larvas representó un desafío debido a su diminuto tamaño. Algunas especies se sumergen posteriormente casi un kilómetro, lo que requiere una visión altamente optimizada para la oscuridad extrema.
Los hallazgos sugieren avances en la tecnología de imágenes con poca luz y podrían contribuir a futuros tratamientos para afecciones oculares como el glaucoma.
