La jugadora española de bádminton Carolina Marín, oro olímpico y triple campeona del mundo, puso este jueves fin a su carrera deportiva a los 32 años, un recorrido que le ha llevado a encumbrar a este deporte minoritario en España a lo más alto, marcado por tres graves lesiones de rodilla, la última de las cuales le ha abocado a esta retirada.
Decisión meditada por la salud
«Tras un proceso de reflexión y priorizando el bienestar de su rodilla -como ya adelantó que sería su prioridad absoluta en esta etapa-, Carolina ha decidido que es el momento de escuchar a su cuerpo. Aunque la ilusión de competir en su casa era un motor emocional inmenso, la salud y la calidad de vida futura prevalecen sobre la alta competición», indicó el comunicado del departamento de prensa de la onubense.
Marín había anunciado el miércoles que había «tomado» una decisión de cara a participar en el Europeo que acoge el próximo mes de abril su Huelva natal. Aunque finalmente no estará, confirmó que sí acudirá a este evento durante la semana de la competición, donde llevará a cabo distintas acciones y eventos con el objetivo de devolverle a su ciudad el apoyo y el cariño recibido durante toda su carrera.
Despedida emotiva
«Hola a todos. Hoy os quiero enviar un mensaje en el que quiero ser directa. Mi camino en el bádminton profesional ha terminado y, por tanto, no participaré en el Europeo de Huelva. Queríamos que nos viéramos por última vez en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Lo dije muchas veces y soy consecuente con mi decisión. Quería que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma, pero en la vida las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo», expresó Marín en un vídeo en su perfil oficial de ‘X’.
La andaluza reconoció que, «en el fondo», sí que se retiró «en una pista», en referencia a su partido de las semifinales de los Juegos Olímpicos de París de 2024, donde sufrió su tercera grave lesión de rodilla en cinco años. «Entonces no lo sabíamos», apuntó.
«Este viaje no hubiera sido posible sin cada una de las personas que han formado parte de mi familia ni sin mi equipo. Gracias por no haberme dejado caer nunca, por estar a mi lado y por apoyarme en los momentos más duros. Gracias por vuestro amor incondicional y por no dejarme sola ni soltarme la mano. Gracias a mis patrocinadores también por no haberme abandonado y por entender que detrás de la imagen hay una persona», afirmó la onubense.
Marín deseaba que «el camino acabase en Huelva». «No con la raqueta en la mano, pero sí en la ciudad que me vio nacer, para cerrar un círculo de muchísimos años y estar allí para devolveros toda esa energía que me habéis dado durante todo este tiempo y vivir una semana inolvidable. Porque esa niña que descubrió el bádminton y quiso ganarlo todo, hoy es feliz y vuelve a su casa», prosiguió.
La campeona olímpica deja su «pasión muy orgullosa de todo» lo que ha conseguido. «Pero más que por los títulos, es por haberme ganado el respeto del mundo del deporte, tanto dentro como fuera de la casa. Y por haber logrado que el bádminton sea reconocido, visto y practicado en mi país, no puedo pedir nada más», remarcó.
«Ahora empiezo un nuevo camino en el que intentaré devolver todo el apoyo que he recibido de la sociedad y trataré de seguir defendiendo los valores del deporte por encima de todo. Gracias por vivir a mi lado un viaje maravilloso», sentenció la española.
Una carrera plagada de éxitos e infortunios
Carolina Marín deja el mundo del deporte después de haber colocado a un deporte minoritario y con poca tradición en España como el bádminton en lo más alto. Su trayectoria está marcada por numerosos éxitos que podrían haber sido aún más si no hubiera sufrido tres graves lesiones de rodilla, la última de ellas cuando apuntaba a pelear en París por su segunda medalla de oro olímpica.
Con apenas 8 años descubrió este deporte gracias a una compañera de colegio en Huelva y desde entonces empezó a labrar una leyenda en este deporte, dominado por las jugadoras asiáticas hasta su irrupción. Campeona de España a los 13 años, conoció posteriormente a Fernando Rivas, el entrenador con el que desarrolló toda su carrera y que sacó el máximo partido de una jugadora de un marcado carácter competitivo, a la que su madre apodaba ‘la McEnroe’.
Pronto se convirtió en la dueña de Europa, con la conquista de siete títulos continentales (2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022 y 2023), dos de ellos ante la afición española, en Huelva (2018) y Madrid (2022). Además, logró tres títulos de campeona del mundo en 2014, 2015 y 2018, siendo la tercera europea en hacerlo y rompiendo en 2014 con nueve ediciones de dominio de jugadoras asiáticas.
Su mayor éxito se produjo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016. Acudía como gran favorita para agrandar su leyenda con una medalla de oro histórica y Carolina Marín no falló, proclamándose campeona remontando a la india Sindhu V. Pusarla, a la que batió por 19-21, 21-12 y 21-15, convirtiéndose en la primera jugadora no asiática en lograrlo.
Sin embargo, la carrera de la onubense ha estado marcada por las lesiones, todas ellas en la rodilla. La primera fue el 27 de enero de 2019, mientras disputaba la final del Masters de Indonesia, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.
Trabajó con exigencia y desgaste físico y mental para poder estar al año siguiente a su mejor nivel en los Juegos de Tokio. Sin embargo, la pandemia retrasó la cita y le dio más tiempo, lo que resultó ser desgraciadamente en vano porque a poco más de un mes de la celebración de este evento, se volvió a lesionar en la otra rodilla, rompiéndose además los dos meniscos.
Marín fue capaz de rehacerse a este nuevo infortunio para volver a jugar y seguir siendo competitiva. Para París 2024, tras ser subcampeona del mundo un año antes, llegó con opciones de optar a una nueva medalla y tenía al alcance al menos la plata, dominando a la china He Bingjao en su semifinal por 21-14 y 10-7.
La jugadora onubense abandonó la pista llorando desconsoladamente en lo que fue el principio del fin de la carrera de una de las deportistas españolas más importantes de la historia, además de ser Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2024.
