
Sigue en la última hora de los incendios activos en España:
Las administraciones están siendo criticadas por optar por «políticas equivocadas» que vacían el medio rural de quienes lo cuidaban. En este contexto, Asaja de Ávila ha defendido la ganadería extensiva como una pieza clave para frenar los incendios que asolan Castilla y León y otras comunidades españolas.
La organización argumenta que la solución no está en nuevas prohibiciones ni en planes desconectados de la realidad del campo, sino en recuperar prácticas que han funcionado históricamente, como el pastoreo extensivo. «El pastoreo reduce la carga vegetal, rompe la continuidad del combustible y mantiene abierto y limpio el territorio», señalan.
Recientemente, en Ávila, se han registrado grandes incendios en parajes como San Bartolomé de Pinares, Las Navas del Marqués, el Barranco de las Cinco Villas, en Mombeltrán, y Navaluenga, sumando miles de hectáreas calcinadas. Según Asaja, esta devastación «no es fruto de la casualidad», sino del abandono y una «renaturalización» mal entendida que expulsa a ganaderos y agricultores, dejando el terreno sin la gestión activa necesaria.
Asimismo, la organización denuncia que los ganaderos, lejos de ser reconocidos como aliados en la gestión del territorio, se enfrentan a normativas que les prohíben usos tradicionales y les imponen trabas burocráticas que dificultan su actividad, además de sufrir restricciones para participar en labores de extinción, a pesar de tener un conocimiento profundo del terreno.
Se suma a esto el acotamiento de pastos durante cinco años tras un incendio, una medida que «castiga doblemente a quienes ya han perdido sus recursos», a pesar de que cambios legales podrían permitir su flexibilización.
En respuesta a esta situación, Asaja ha planteado una serie de medidas concretas: más inversión en prevención real mediante desbroces y limpieza de montes; apoyo decidido al pastoreo extensivo; eliminación del acotamiento tras los incendios; eliminación de trabas administrativas; integración de agricultores y ganaderos en los planes de extinción, y un uso responsable de maquinaria agrícola adaptado a cada comarca.
El mensaje que transmiten es claro: «Sin ganaderos no hay gestión activa del territorio, y sin gestión, el fuego avanza sin control». Además, advierten que, si se desea frenar la ola de incendios que cada verano arrasa el territorio, es hora de dejar de ver el campo como un problema y empezar a comprenderlo como parte de la solución.
