Sanguijuelas del Guadiana junto a Arde Bogotá, durante su actuación en la Plaza del Trigo, en Aranda de Duero, en el Festival Sonorama 2025. – EFE / Paco Santamaría
Nieves López | Aranda de Duero (Burgos) (EFE) – Se suponía que iba a ser legendario. Todo apuntaba a que lo que acontecería en el escenario Ribera del Duero de la vigésimo octava edición de Sonorama pasaría a los anales de la historia del festival, y se ha superado con creces. Arde Bogotá ha conseguido situarse por méritos propios en el top de las actuaciones del festival con su show ‘Eclipse’, un impresionante compendio de luces, montaje y, sobre todo, música que sin duda se recordará durante mucho tiempo.
Antes de que sonara el primer acorde, ya ha apuntado maneras. Primero, sirviéndose de la más pura estética Star Wars, para reconocer a todos los que hacen posible Sonorama. Luego, con un espectáculo de drones que ha finalizado nombrando a los protagonistas de la noche, Arde Bogotá.
Y desde ese momento, se ha desatado todo un universo de efectos visuales y música, acompañado de vez en cuando con las palabras de su vocalista Antonio García, que han llevado a las cerca, probablemente más, de 40.000 personas que han asistido al concierto a un clímax musical. Por momentos, los asistentes se han sentido transportados a ese exoplaneta al que cantan los cartagineses, en el que lo único que ha importado ha sido disfrutar del momento y de la propuesta musical que se les transmitía.
Juegos de luces e imágenes
Cada uno de los temas interpretados ha sido una experiencia única. ‘Veneno’, ‘Abajo’, ‘El Beso’, ‘Tijeras’ han sido las primeras canciones que han inundado el aire arandino. Mientras, un escenario principal ya modificado para dar cabida a una pequeña pasarela que acercaba a los murcianos al público, se ha convertido en una gasolinera con cuyos surtidores ha jugado el cantante.
Juegos de luces han trasladado a los espectadores a un lugar que bien podría estar al pie de la A3, que han convertido en protagonista de una de sus tonadas. De repente, esta volvía a modificarse para recrear una luna de sangre o el eclipse que da nombre al show, mientras sonaba ‘Te van a cambiar’. Además, se han proyectado en las pantallas fotos de su primera actuación en Aranda de Duero, como no podía ser de otra manera, en la Plaza del Trigo.
Ha habido momentos también para gozar con ‘Qué vida tan dura’ y ‘Flores de venganza’, desplazarse hasta ese ‘Exoplaneta’ 571-/7A, escalar ‘La torre Picasso’ y bailar con el dolor mientras 40.000 gargantas corean a todo pulmón. Arde Bogotá se ha presentado como ‘Cowboys de la A3’, han incluido un conjunto de cuerda para cantar ‘Virtud y castigo’ y ‘Copiloto’, y han cerrado definitivamente lanzando al aire, a voz en grito, la canción de su ‘Cariño’.
Más de 90 minutos de concierto que han cumplido con creces todas las expectativas que había despertado, dejando a los presentes con ganas de volver a disfrutar de Arde Bogotá. Y, de alguna manera, con la certeza de que así será, puesto que uno de los rótulos proyectados antes del concierto decía: ‘los amigos que se hacen en Aranda son para siempre’.
A la espera del concierto sorpresa
Arde Bogotá no ha sido lo único destacable de la última jornada nocturna de Sonorama. Duncan Dhu ha demostrado que, 40 años después, mantienen la fortaleza y el vigor que les hicieron triunfar cuando comenzaron hace cuatro décadas. Han arrancado palmas, bailes y cantos con sus temas actuales y con los de siempre, como ‘Esos ojos negros’, ‘Jardín de rosas’ y, sobre todo, ‘Cien gaviotas’ y ‘En algún lugar de un gran país’.
Amaia ha hecho las delicias de los más jóvenes, aunque otros, quizás más añorantes, pensaban que, sin dudar de su calidad musical demostrada ante el piano, el arpa o la guitarra, era quizás demasiado melódica para ese momento.
La La Love You, Dorian, Don Patricio, Delaporte y Ley DJ han sido los encargados de cerrar, por este año, los conciertos en el Picón. Aún queda una cita matutina más en la Plaza del Trigo y un concierto sorpresa… para el que están abiertas todas las apuestas.
