Ana Bas, médica rural en varios pueblos riojanos, ha compartido su experiencia en una entrevista con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo. A lo largo de 23 años de profesión, Ana ha recorrido numerosos consultorios y ha visto cómo su labor ha evolucionado en un sector cada vez más feminizada.
Durante la entrevista, Ana Bas afirmó que «ser mujer aporta más sensibilidad para atender a los pacientes», destacando que el rol de cuidadora, que muchas mujeres llevan en su ADN, les otorga una empatía particular hacia ciertas circunstancias y patologías. Además, recordó que hace unos años, muchos pacientes confundían a las doctoras con enfermeras, un estereotipo que ha cambiado en la actualidad.
Esta doctora, que trabaja actualmente en consultorios rurales de Santurde y Santurdejo, así como en Ezcaray, se siente afortunada de poder atender a una población más tranquila y menos acelerada que en las ciudades. A pesar de su intensa carga de trabajo, que incluye atender a alrededor de 830 pacientes y lidiar con un aumento de la población veraniega de 2.067 habitantes a aproximadamente 30.000, disfruta de su labor y resalta la importancia de conocer a cada paciente.
Con solo diez minutos por paciente, Ana asegura que es esencial acompañar y brindar apoyo, ya que a veces no es posible resolver un problema en una única cita. A pesar de la presión y los desafíos, siempre trata a sus pacientes con humanidad y empatía.
Más mujeres en ensayos clínicos
Ana Bas ha observado que su generación enfrentó mayores dificultades en el ámbito médico, teniendo que luchar para ingresar en la carrera de Medicina, donde era necesario obtener una calificación de al menos 9 sobre 10. La competencia era feroz y en algunos años el desempleo azotó a sus compañeros.
Optó por la especialidad de medicina familiar y comunitaria porque le permite tratar al paciente de manera holística, abordando diversas perspectivas. A diario, se encuentra en un proceso continuo de aprendizaje, lo cual la motiva en su profesión.
Como presidenta de la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria (Semergen) en La Rioja, también aboga por la inclusión de mujeres en estudios clínicos. En la mayoría de los casos, los ensayos y experimentos se realizan sobre hombres, lo que puede llevar a que los tratamientos no tengan la misma eficacia en mujeres, quienes «no enferman igual que los hombres», como menciona Ana.
Otra mirada para la menopausia
Su perspectiva femenina le permite empatizar con pacientes que enfrentan los discomforts de la menopausia, una etapa que, históricamente, muchos médicos varones consideraban como algo normal que las mujeres debían sufrirse. Ana plantea que es crucial fortalecer la comunicación con los pacientes sobre temas críticos como la ideación suicida y la salud sexual, ya que estas cuestiones son parte integral del bienestar físico y emocional.
Además, como madre de dos adolescentes de 15 y 19 años, Ana se siente afortunada por contar con una red de apoyo familiar y un esposo corresponsable. Sin embargo, reconoce que criar a sus hijos ha sido un desafío, especialmente debido a sus horarios de trabajo y guardias. Considera que esta experiencia les enseña a sus hijos que las cosas valiosas requieren esfuerzo.
Entre los momentos más difíciles de su carrera, Ana menciona la pandemia de COVID-19, que llevó a un aumento significativo de casos en la cercana localidad de Santo Domingo de la Calzada. La pérdida de pacientes, especialmente de un niño, le dejó una profunda angustia. Aún así, se aferra a las pequeñas alegrías de su día a día, como la sonrisa de un abuelo, resaltando la importancia de los momentos sencillos en su vida profesional.
