Miles de personas se han manifestado el miércoles 24 de septiembre de 2023, convocados por la comunidad palestina en Euskal Herria y representantes del mundo cinematográfico, en el marco del 73º Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El objetivo de la protesta fue exigir el fin del genocidio de Israel en Gaza y expresar solidaridad con el pueblo palestino. Entre los manifestantes se encontraban figuras destacadas como el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el director del festival, José Luis Rebordinos, junto a los cineastas Julio Médem, Isaki Lacuesta, Alberto San Juan y Dolores Fonzi.
La manifestación partió pasadas las seis y media de la tarde desde el teatro Victoria Eugenia, donde previamente se había proyectado la película ‘La voz de Hind Rajab’, con la presencia de actores del filme como Motaz Malhees y Saja Kilani.
Encabezada por una gran bandera palestina, la marcha también mostró una pancarta con el lema ‘Genocidio Stop. El cine con Palestina’ en euskera e inglés. Los participantes portaban banderas de Palestina y letras formando las palabras ‘Stop Gaza’. La movilización discurrió desde el puente del Kursaal hasta la mitad de la avenida de la Zurriola, antes de dar la vuelta y pasar frente al Palacio de Congresos de la ciudad.
A lo largo del recorrido, se pudo ver a numerosas personalidades del mundo del cine. Además de los cineastas mencionados, se encontraban presentes los actores Jon Olivares, Itziar Atienza, Arturo Vals, Nerea Barros, Eneko Sagardoy, Loreto Mauleón, así como el músico Fermín Muguruza. Participaron también numerosas figuras políticas, incluidas representantes del Gobierno Vasco y del grupo socialista.
Entre los asistentes, destacaron los miembros del grupo musical palestino Sol Band, actualmente refugiados en el País Vasco, así como niños heridos en Gaza que residen con sus familias en Gipuzkoa.
La manifestación, en la que se corearon lemas como ‘No es una guerra, es un genocidio’ o ‘Boicot a Israel’, culminó en el Boulevard donostiarra. Allí se realizó un acto simbólico en nombre de la comunidad palestina y del mundo del cine, donde se reivindicó que la situación en Palestina «no es solo un conflicto», sino «una herida abierta, una crisis humanitaria, moral y política», así como «la negación sistemática del derecho a existir, a vivir con dignidad, a ser niños sin miedo a morir».
La historia juzgará
Los oradores también advirtieron que «la historia juzgará a los gobiernos que miran hacia otro lado» y que «la memoria de las víctimas no perdonará a quienes justifican lo injustificable». En este sentido, señalaron que el silencio «no es neutralidad, sino complicidad», por lo que no debe ser tolerado.
Además, enfatizaron que «las palabras son insuficientes ante lo que Israel está haciendo» y exigieron «el fin de la pasividad y la complicidad de los gobiernos», instándolos a «romper todo tipo de relaciones con Israel».
No paren
Mohammed Farahjallah, un representante de la comunidad palestina, destacó que «cada voz importa, cada palabra hace la diferencia». Quienes se manifiestan en apoyo a su pueblo son su «esperanza y luz en medio de tanta oscuridad». “No paren, no se cansen, no se rindan”, instó.
Farahjallah insistió en que «esta ocupación tiene que ser boicoteada y aislada por el mundo entero», subrayando que están «robando una tierra que no es suya y derramando sangre desde hace más de un siglo». Afirmó que «en el planeta no hay lugar para los ocupantes, ni para los invasores, ni para los asesinos».
Finalmente, pidió «vida, justicia y paz» para Palestina, asegurando que caminarán «junto a todos los pueblos libres del mundo hasta que se haga justicia y los derechos vuelvan a sus dueños». Concluyó con la esperanza de que «un día regresaremos a una Palestina libre del mar al río».
