
El esquiador español Oriol Cardona, en una entrevista a Irina R. Hipolito / AFP7.
MADRID, 25 de marzo (EUROPA PRESS) – El esquiador español Oriol Cardona, doble medallista olímpico en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo, confesó que «incluso» soñó «en las noches previas» a recibir la medalla de oro en la disciplina de esquí de montaña, y que culminar en segundo o tercer lugar en una prueba donde era «favorito» habría sido «una decepción».
«Justo en el momento en que terminé no fui tan consciente, creo que fue unas horas más tarde. Me acuerdo que esa noche fui a ver a mi familia, que se había trasladado ahí, y cuando iba a la Villa pensé: ‘acabo de ganar un oro olímpico'», reveló el deportista, de 31 años.
El de Banyolas irradia tranquilidad y sosiego, a pesar de la gran hazaña que logró en los Juegos: ganar un oro olímpico para España 54 años después. «Estos Juegos significaban mucho; hacía 54 años que no había un oro en España. A nivel personal, unos Juegos para mí son algo increíble y un sueño. Era consciente también de que era el debut olímpico del esquí de montaña, la primera vez que se representaría frente al mundo, era una ocasión muy importante», relató.
«Evidentemente, para mí era un objetivo ir a por el oro y conociendo el vacío que ha habido en España durante tantos años de una medalla así, era todavía un poco más de motivación para apretar», aseguró Cardona.
El catalán, campeón de Europa el año pasado y del mundo en 2024, reveló que «había soñado mucho con esa victoria» olímpica «de día y de noche». «Por la noche había llegado a soñar con entrar primero en esa competición, las noches previas. Fui allí con el cartel de favorito, que evidentemente era por mi trayectoria», reivindicó.
«Es una carrera en la que pueden pasar mil cosas y también había tenido muchos pensamientos, como: ‘¿qué pasa si la lío en algún cambio o hago algo mal y quedo segundo o tercero?’. Aunque lo haya pensado, para mí una segunda o tercera plaza, aunque merecida y con un valor impresionante, hubiera sido una decepción. Yo iba a por el oro», destacó.
Cardona destacó en una prueba con un formato «muy exigente físicamente», que requiere «mucha destreza en momentos con pulsaciones elevadas». «En unos Juegos, todo se magnifica y esfuerzo adicional. En las transiciones, vas al límite», comentó sobre la prueba olímpica, donde «hubo más fallos que en Copas del Mundo o Mundiales».
«Lo preparé como pude, hicimos muchos entrenamientos de transiciones. Mi objetivo no era hacerlas muy rápidas, sino seguras. No hacer transiciones de 4 segundos, sino de 5, pero todas de 5. Si intentas hacer las cosas demasiado rápido, puedes perder más de lo que puedes ganar. Sabía que un punto clave sería las transiciones y estoy muy contento de cómo lo gestioné», recordó como una de sus fortalezas.
Cabe mencionar que su potencia en la parte de escalones también fue esencial, y Cardona bromeó sobre un posible cambio en el formato en el futuro. «Que todos fueran escalones iguales», dijo riendo. «Es un formato un poco complejo; creo que sería bueno que en todos los sprints el circuito fuera lineal. En los Juegos fue un circuito bastante fácil y lineal, sin curvas, lo que hizo que las carreras fueran más tácticas», analizó.
MUCHA GENTE SE HA EMOCIONADO, QUIERO QUE SE REPITA EN 2030
«Si te colocas primero y hay más curvas en el circuito, es más difícil avanzar. En los Juegos, una vez que salías de la zona de rombos, tenías campo abierto para hacer tu carrera. Esto da la posibilidad a que gane el más fuerte, no el más rápido al principio. Esto es algo que hay que mantener», añadió.
Sus medallas de oro y bronce, junto a Ana Alonso en relevo mixto, son mucho más que trofeos. «Este debut en los Juegos era una ocasión muy importante para el esquí de montaña, para dar a conocer este deporte no solo en España, sino en todo el mundo. Lo hemos hecho bien. Hay mucha más gente que conoce el esquí de montaña y es algo muy positivo», subrayó.
«Además, estará el trabajo de centros, de clubes, de intentar captar a toda esta gente que quiera probar el deporte, que es muy bonito y realmente vale la pena. Estos Juegos nos ayudarán mucho a aumentar la base de jóvenes. A nosotros nos vino todo dado por nuestros padres, que nos introdujeron a este mundo. A partir de ahora, quizás esto pueda cambiar y nos vean como referentes, como los que hemos ayudado a descubrir un nuevo deporte», continuó.
Además, Cardona mira hacia los Juegos de 2030 en los Alpes Franceses. «Tengo ganas de seguir compitiendo, al menos de terminar la temporada de invierno. También es un modo de escapar de este ruido y todo lo que hay detrás. Me gustaría ir a por otros Juegos y revivir lo que viví. He visto que mucha gente se ha emocionado con lo que hemos hecho y lo ha vivido tanto como nosotros; eso ha sido genial. Fue una sensación bonita ver que tanta gente estaba con nosotros y quiero que se repita», deseó.
El éxito de Cardona también ha contado con la influencia del deportista español Kílian Jornet, quien ganó 14 medallas en Mundiales de Esquí de Montaña entre 2008 y 2017. Sin embargo, el catalán insistió en que «tienen el mismo peso que Víctor (López) y Andrés (Arroyo)», sus otros dos entrenadores.
«Llevo ya 6-7 años con Víctor y Andrés, y 2-3 años con Kílian. Tienen un peso enorme en mi preparación, son quienes me entrenan y me conocen. Nos compenetramos muy bien. Son personas inteligentes que saben mucho de deporte, de entrenamiento y ciencias del deporte», elogió.
Además, Jornet «ha experimentado mucho con su cuerpo y tiene una mentalidad y un saber hacer en competición que pocos tienen. Nos parecemos; somos personas muy ambiciosas y nos gusta competir. Ha ayudado en muchos ámbitos de la preparación, pero pondría a los tres entrenadores por igual», reiteró.
Cardona es un deportista forjado con los años, tras experimentar otros caminos, como ser ayudante de bombero forestal en dos temporadas de verano a los 18-19 años. «Al tercer año tenía dudas, pero vi claro que quería dedicarme al deporte. Hice números y podía intentar ganar lo mismo corriendo que trabajando de forestal», apuntó.
«Me arriesgué por el deporte. Es cierto que el esquí de montaña antes era más difícil. Comencé a correr mucho en verano y ahí es donde gané más visibilidad y algo de dinero. Ahora, con lo que ha pasado, la gente podrá dedicarse al cien por cien solo al esquí de montaña; eso es algo positivo. Al final, es apostar y arriesgarse y creo que me salió bien», comentó.
A pesar de las alegrías, su vida conlleva sacrificios, como el aislamiento en la montaña. «Ha sido duro desplazarse a lugares nuevos, donde no hay casi gente. En el monte hay poca gente y es un cambio de vida. No es ni mejor ni peor. A mí me hubiera gustado tener más vida social o comodidades, pero es un deporte muy exigente y es lo que implica», reflexionó.
