El lamido áspero en la mano, el brazo o incluso el pelo mientras estás en el sofá tiene una explicación bastante clara. En la mayoría de los casos, un gato no lame a su dueño porque crea que está sucio, sino porque lo incluye en su círculo de confianza. Sin embargo, el problema aparece cuando ese gesto pasa de ser puntual a repetirse con frecuencia, terminando en mordisco o acompañándose de calvas y piel irritada.
El Comportamiento Natural de los Gatos
Según el Cornell Feline Health Center, los gatos pueden dedicar entre un 30 % y un 50 % del día a acicalarse. Este aseo les sirve no solo para mantener el pelaje, sino también tiene una parte social. Una revisión científica sobre la organización social del gato doméstico explica que el acicalado entre gatos, llamado «allogrooming», es más frecuente entre individuos con vínculos preferentes. En otras palabras, si tu gato te lame, muchas veces te está tratando como trata a los suyos.
La Significación del Lamido
Este comportamiento empieza muy pronto. Las gatas acicalan a sus crías y, dentro de grupos felinos con buena relación, ese cuidado se mantiene también entre adultos. Por esta razón, cuando un gato te lame en un momento tranquilo, no suele estar «limpiándote». Más bien está repitiendo una conducta de vínculo que forma parte de su lenguaje natural.
Además, el lamido ayuda a compartir olor. Blue Cross explica que los gatos acicalan a otros miembros de su grupo social para reforzar el vínculo y crear un olor común, mientras que International Cat Care recuerda que el grooming también mantiene relaciones sociales y puede funcionar como conducta de consuelo. En la práctica, tu gato deja en ti algo parecido a un sello familiar, al igual que cuando se frota contra tus piernas al llegar a casa, solo que aquí usa la lengua.
Señales de Incomodidad
Sin embargo, no todo lamido es una declaración de amor. Blue Cross advierte que algunos gatos lamen cuando los están cogiendo o acariciando y, en realidad, buscan que la interacción termine. Si no se respeta esa señal, pueden pasar al mordisco o al arañazo. La cola moviéndose con golpes secos, las orejas pegadas, el cuerpo tenso o el lamido rápido de labios suelen avisar de que el animal necesita espacio. Por lo tanto, conviene leer el conjunto, no solo el gesto.
Cuándo Prestar Atención
La parte importante viene ahora. Cornell subraya que el acicalado normal puede cruzar la línea y volverse obsesivo. Cuando el gato lame mucho más de lo habitual, o aparecen bolas de pelo en exceso, heridas, zonas sin pelo o enrojecimiento, puede haber detrás picor, dolor, parásitos, alergias, ansiedad u otro problema médico. International Cat Care añade que el grooming puede actuar también como conducta calmante o de desplazamiento cuando el gato está estresado. Por eso, si el cambio es repentino, no conviene restarle importancia.
Precauciones en el Cuidado
Un detalle que muchos pasan por alto es lo que sucede si te has puesto crema, protector solar o ciertos cosméticos. La ASPCA explica que lamer una pequeña cantidad de loción no medicada suele causar, como mucho, malestar digestivo leve, pero también advierte de los riesgos con ingredientes como el óxido de zinc que contienen algunos protectores solares. Además, International Cat Care destaca que los gatos pueden ingerir sustancias tóxicas mientras se acicalan el pelo o las patas.
La Mejor Manera de Manejarlo
Si deseas que tu gato lo haga menos, lo peor es reñirle o apartarlo de malas maneras. Cats Protection recomienda no castigarlo y redirigir la situación hacia algo que también le resulte agradable, como un cepillado suave o un juguete. Esta es una solución simple y suele funcionar mejor que forzar el momento.
Conclusión
En resumen, un lamido ocasional y relajado suele significar vínculo, familiaridad y confianza. Por otro lado, un lamido insistente, acompañado de tensión o lesiones, requiere otra evaluación. Es crucial entender el comportamiento de nuestras mascotas para mantener una relación saludable y armoniosa con ellas.
