El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado recientemente un acuerdo del Gobierno que inicia el procedimiento para declarar Lugar de Memoria el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985). Este anuncio se realiza en un contexto significativo, ya que el Gobierno reconocerá a 53 mujeres víctimas de esta institución, que durante la dictadura franquista se convirtió en un instrumento de control y represión de mujeres jóvenes.
¿Qué fue el Patronato?
Creado en 1941 como organismo dependiente del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el Patronato recuperó el nombre de instituciones anteriores dedicadas a la vigilancia de la moral femenina. Su carácter era profundamente represivo, alineándose con la ideología del régimen franquista.
Según el diario oficial, su objetivo era evitar la prostitución y proteger a las jóvenes consideradas en riesgo moral. Sin embargo, en la práctica, se convirtió en un medio de control sobre la conducta, la sexualidad y la vida cotidiana de miles de mujeres, muchas de las cuales fueron detenidas e internadas sin haber cometido delito alguno y sin resolución judicial.

Vigilancia de la moral femenina
La institución se apoyaba en una extensa red de juntas nacionales y provinciales, así como en la colaboración de autoridades civiles, religiosas y policiales, lo que permitió crear un sistema de vigilancia permanente sobre la población femenina.
Este sistema permitía que las denuncias llegaran de familiares, vecinos, sacerdotes, docentes o fuerzas de seguridad, de modo que cualquier joven considerada «caída o en riesgo de caer» podía ser sometida a expediente y trasladada a centros dependientes del Patronato.
Este modelo de control respondía al ideal de mujer promovido por el franquismo, que se basaba en la obediencia, la pureza moral, la maternidad y la subordinación al varón. Cualquier conducta considerada desviada podía interpretarse como un peligro social.
Las mujeres jóvenes
Las jóvenes detenidas eran trasladadas a centros de observación y clasificación, donde se realizaban evaluaciones médicas, psicológicas y morales que determinaban su destino dentro de una red de instituciones. Estos incluían reformatorios, colegios, hogares-taller y maternidades, muchos de ellos gestionados por órdenes religiosas.
El Gobierno considera que el Patronato de Protección a la Mujer constituye un hecho histórico de singular significación vinculado a la represión durante la dictadura y a la memoria de las mujeres, lo que le otorga el carácter de patrimonio inmaterial susceptible de ser declarado Lugar de Memoria.
