La Audiencia de Baleares ha condenado a 34 años de prisión a un hombre por haber violado de forma continuada a su hija menor de edad durante una década en Mallorca. En el juicio, se presentaron múltiples agresiones sexuales que se agravaron a medida que la joven iba creciendo y desarrollándose físicamente.
El tribunal de la sección primera ha dictado esta sentencia contra J.M.E.R., quien deberá cumplir una pena de cárcel en consonancia con la solicitada por la Fiscalía. Además, deberá indemnizar a la víctima con 15.000 euros por daños morales.
Penas accesorias
Como penas accesorias, la sentencia establece, contra la que cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB), una medida de libertad vigilada de 10 años adicionales a la pena impuesta. También se le prohíbe comunicarse y acercarse a más de 500 metros de la víctima.
Asimismo, J.M.E.R. perderá la patria potestad y será inhabilitado para ejercer cualquier oficio o profesión que implique contacto regular con menores.
Agresiones sexuales desde los 4 a los 13 años
De acuerdo con los hechos probados, J.M.E.R. agredió sexualmente a su hija entre los 4 y 13 años de edad, en el periodo comprendido entre 2010 y 2020. Este hombre la atacó en reiteradas ocasiones mediante la introducción de objetos y partes del cuerpo en sus partes íntimas, así como a través de tocamientos y penetraciones forzosas.
La estrategia del acusado consistía en aprovechar los momentos en que la madre se ausentaba del domicilio familiar por motivos laborales para perpetrar las violaciones. Con el transcurso de los años, la gravedad de las agresiones aumentó a la par que la joven se desarrollaba físicamente, e incluso se vio obligado a recurrir a la violencia física para someterla, según se detalla en el escrito judicial.
La sentencia también especifica que las agresiones continuaron después de que el matrimonio se rompiera en 2019, ya que el padre aprovechaba el régimen de visitas para cometer estos ilíticos.
La convivencia entre ambos se interrumpió tras la suspensión del régimen de visitas que se le había otorgado a J.M.E.R. en un auto emitido en 2020, que se volvió definitivo en 2021, debido a actos de violencia física habitual contra la joven y otros miembros de la familia. Finalmente, fue condenado por estos delitos en 2022 en un juzgado penal de Palma.
