Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del expresidente catalán Jordi Pujol, y su exesposa han sido acusados de utilizar cuentas bancarias de terceras personas para realizar transacciones económicas. Estos hechos fueron reconocidos por los titulares de las cuentas durante su declaración en la Audiencia Nacional.
Este lunes, varios titulares de cuentas en Andbank, entidad donde los Pujol mantuvieron fondos ocultos antes de transferirlos a la Banca Privada de Andorra (BPA), testificaron en el juicio que se sigue contra el ex presidente catalán, sus siete hijos y una decena de empresarios, en relación al origen ilícito de su fortuna. La Fiscalía sostiene que estos fondos provienen de comisiones ilegales.
Los testigos fueron interrogados sobre múltiples transferencias realizadas entre sus cuentas de Andbank y otras, conectadas a Pujol Ferrusola y su exesposa Mercè Gironès, entre 1991 y 1994. Estas operaciones, según la Fiscalía, podrían constituir mecanismos de compensación internacional destinados a ocultar la procedencia y el destino de los fondos.
Utilizaron nuestra cuenta
Dos de los testigos, socios de una empresa textil en Terrassa (Barcelona), afirmaron haber recibido transferencias de Pujol Ferrusola y su exesposa por un total de 30 millones de pesetas en 1993, aunque aseguraron que no mantenían ninguna relación comercial con ellos y que ni siquiera los conocían personalmente. «Utilizaron nuestra cuenta», comentó uno de los testigos.
El empresario y abogado Carles Serradell declaró haber recibido un ingreso de 90 millones de pesetas en 1992 en una cuenta de Andbank que compartía con dos socios, proveniente de fondos vinculados a los acusados. «Esto me dijo la policía, no sé nada de nada, ya les dije que si eso es cierto, la tercera parte debe ser mía. Dígame dónde tengo que cobrar», bromeó, insistiendo en que no tenía relación alguna con los Pujol: «Solo sé del ‘sidral’ que tienen montado por la televisión».
Asimismo, el médico José Luis Iriarte, quien tuvo una cuenta en Andorra, recibió en enero de 1994 una transferencia de 25 millones de pesetas de la cuenta de Pujol Ferrusola y su exmujer. Tanto Iriarte como su hija negaron conocer a los acusados, con la hija afirmando: «En mi vida he tenido nada que ver con ese señor, ni quiero».
Otra testigo, que también recibió una transferencia de 7 millones de pesetas en 1992, aseguró que nunca ha tenido cuenta en Andorra y que no conoce a la persona que figura como cotitular de la misma en Andbank, ni al hijo del expresidente.
El gestor bancario, clave
Las acusaciones vinculan estas transferencias con el gestor bancario de Andbank, Josep Maria Pallerola. Se alegó que Marta Ferrusola se refirió a él como «reverend mossèn» en una carta manuscrita presentada en la causa, donde pedía un traspaso de «misales», presentándose, de forma velada, como «la madre superiora de la congregación».
La testigo Nuria Villena reconoció mantener relaciones comerciales con Pujol Ferrusola, siendo interrogada sobre una transferencia de 10 millones de pesetas a su cuenta en 1991. Según Villena, dicha cuenta se abrió para gastos de un proyecto que gestionaba con Pujol Ferrusola, el cual pretendía abrir sedes de universidades europeas en Andorra. El plan fue finalmente abandonado por falta de «infraestructura», aunque posteriormente fue retomado por el Ayuntamiento de Barcelona.
En la sesión de este lunes también estaba prevista la declaración de Ramón Gironès, excuñado de Pujol Ferrusola, quien sería clave en una de las empresas que presuntamente ocultaron las comisiones ilegales, pero que no ha podido ser localizado. Según su hermana, Mercè Gironès, su familia «no sabe mucho de él y no está bien».
