En Madrid, el 4 de enero de 2026, se ha confirmado que España no recibe importaciones de crudo procedente de Venezuela desde marzo de 2025. Esta situación coincide con la revocación por parte de Estados Unidos de los permisos y exenciones autorizados a varias empresas petroleras, siendo la española Repsol una de las más afectadas. Esta información fue proporcionada por fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Las mismas fuentes, dirigidas por Sara Aagesen, aseguraron que el suministro de petróleo a España se encuentra «altamente diversificado», lo que genera tranquilidad ante esta restricción.
A finales de marzo de 2025, la Administración de Donald Trump implementó la revocación de permisos y exenciones que permitían a diversas empresas, incluida Repsol, exportar crudo desde el país latinoamericano. El fin de estas operaciones entró en vigor el 27 de mayo del mismo año. Entre las empresas que también se vieron afectadas se encuentran la francesa Maurel et Prom y la italiana Eni.
Sin embargo, en los tres meses previos a la revocación, las importaciones de crudo venezolano ya eran ínfimas, alcanzando volúmenes de 299.000, 150.000 y 296.000 toneladas, cifras que resultan poco significativas en el total del suministro nacional.
Para proporcionar un contexto más amplio, durante enero de 2025 España importó un total de 5.182.000 toneladas de crudo; en febrero, las importaciones fueron de 5.073.000 toneladas; y en marzo se registraron 5.310.000 toneladas. Esto resalta que hasta antes de la revocación, las importaciones de crudo venezolano no representaban un porcentaje relevante en comparación con el total de crudo importado.
De hecho, desde 2018 hasta marzo de 2025, las importaciones de crudo provenientes de Venezuela han sido testimoniales, constituyendo aproximadamente el 2% del total. En octubre de 2024, España importó crudo de 18 países, y durante ese mismo año se estima que se recibieron suministros desde unos 21 países diferentes.
A nivel global, la producción de petróleo en Venezuela ha disminuido significativamente desde principios de siglo, alcanzando en el período 2020-2025 niveles mínimos históricos. Según datos de 2024 proporcionados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el crudo venezolano representa apenas el 1% de la oferta global.
