Zaragoza, 27 Nov. (EUROPA PRESS) – El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, sostiene que Europa «no puede quedarse atrás» en la «pugna» entre Estados Unidos y China. Debe reforzar su presencia mediante fundamentos propios, como el Estado de derecho, lo que implica «ser capaz de superar los populismos».
Durante su intervención en el XXIV Congreso de Directivos CEDE, que se celebra en el Auditorio de Zaragoza Princesa Leonor, de Guindos mantuvo una charla con la vicepresidenta y consejera de Presidencia, Economía y Justicia del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero.
De Guindos apuntó que Europa se encuentra inmersa en una «encrucijada» debido al necesario aumento del gasto en defensa por la amenaza rusa y a la política económica de la administración norteamericana de Donald Trump. Sin embargo, destacó que el Viejo Continente debe aprovechar principios como el ‘rule of law’. «No es solamente votar cada cuatro años, sino el respeto a la separación de poderes, a las minorías, y la libertad de prensa», enumeró.
Con esta receta, el vicepresidente del BCE cree que Europa podrá superar la actual situación de fragmentación política y seguirá siendo lo que siempre ha sido: una de las principales zonas jurisdiccionales desde el punto de vista económico, político y social.
En su análisis, De Guindos se refirió al informe de estabilidad financiera del Banco Central Europeo presentado en Frankfurt, el cual esboza una situación económica «mejor de lo esperado» en la zona euro. Destacó el «sabor agridulce» que deja el acuerdo arancelario con Estados Unidos, que resultó ser menos perjudicial de lo inicialmente anticipado, así como el ritmo de creación de empleo y la evolución de la inflación y los salarios.
No obstante, el documento alerta sobre diversas vulnerabilidades. La primera de ellas es la posibilidad de que no se cumpla la «visión muy benigna» del futuro, ya que «las valoraciones son altas, tanto en renta variable como en inversión». De Guindos indicó que los mercados han asumido riesgos con la narrativa de que los riesgos geopolíticos no se materializarán, que la bajada de tipos en Estados Unidos continuará y que no habrá recesión en el mundo.
Si estos supuestos no se materializan, De Guindos advirtió que podría ocurrir una corrección de precios «relativamente intensa», que se vería amplificada por el «apalancamiento» existente en los sistemas financieros a nivel global y el «alto grado de iliquidez» de ciertos inversores.
Como segundo riesgo, mencionó la posible «burbuja» generada por la concentración de inversiones en grandes tecnológicas relacionadas con la nube y la inteligencia artificial. Este fenómeno podría conllevar una «corrección» con un «efecto en cascada», aunque, según el BCE, se diferencia de la burbuja de las «puntocom» de finales de los años 90, ya que las empresas actuales «tienen planes de negocios, ingresos estables y beneficios».
En tercer lugar, De Guindos destacó la política fiscal en Europa, que se encuentra condicionada por el aumento del gasto en defensa y la inestabilidad política. Con un déficit público del 3% de media y un ratio de deuda pública sobre PIB por debajo del 90%, y teniendo en cuenta que la situación en Estados Unidos «es bastante peor», el vicepresidente del BCE destacó las «disparidades» entre los distintos integrantes de la zona euro y los «desafíos» que la obsesión por la defensa presenta para la política fiscal ante la «volátil» administración norteamericana y la «amenaza rusa». Defendió que «tenemos que gastar bastante más, pasando del 2% del PIB al 3,5% y hacerlo bien».
Respecto a la inestabilidad política, De Guindos recordó que se exige a los países miembros presentar a la Comisión Europea sus planes plurianuales, aunque existen gobiernos que enfrentan dificultades para aprobar sus presupuestos anuales.
El riesgo «por contaminación» de los «no bancos»
Por último, De Guindos explicó que los «no bancos» representan una magnitud de incertidumbre, constituyendo un «riesgo de contaminación» para el sector bancario europeo. Aclaró que esto no se puede atribuir a las compañías de seguros ni a los fondos de pensiones, sino que se refiere a los fondos de ‘private equity’ y ‘private credit’, que son considerados de alto riesgo.
La amenaza proviene de la «interrelación cada vez mayor» entre los bancos y estos «no bancos», y el «impacto» que eso genera en los balances bancarios, tanto en operaciones de activo como de pasivo. Además, resaltó que el «apalancamiento muy elevado, y en muchas ocasiones oculto, de estos no bancos» presenta un desafío significativo.
En cuanto a los ‘private equity’, De Guindos mencionó que las valoraciones de cartera comienzan a mostrar dificultades y dudas relacionadas con la capacidad de vender los activos que poseen en cartera.
