BRUSELAS, 4 Ago. (EUROPA PRESS) – La Comisión Europea está trabajando junto a la Administración de Estados Unidos para cerrar un acuerdo sobre aranceles que establecerá un gravamen máximo del 15% a los productos europeos. El día de mañana se darán los pasos necesarios para suspender las represalias que se habían planificado en caso de que no se alcanzara un pacto.
El acuerdo político alcanzado entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se concretará en un comunicado conjunto. Este comunicado no será legalmente vinculante, pero será percibido como una hoja de ruta para la política comercial entre ambos bloques.
“La UE sigue trabajando con Estados Unidos para ultimar una declaración conjunta. Con estos objetivos en mente, la Comisión tomará las medidas necesarias para suspender durante seis meses las contramedidas de la UE contra Estados Unidos, que debían entrar en vigor el 7 de agosto”, indicó Olof Gill, portavoz comunitario de Comercio.
Para ello, el Ejecutivo europeo tiene previsto adoptar hoy por trámite de urgencia las medidas necesarias para suspender las represalias. La UE preparó una respuesta que implicaba medidas en relación con 93.000 millones de euros en compras a Estados Unidos, las cuales se activarían si las negociaciones sobre la guerra arancelaria fracasaban. Los planes de Bruselas contemplaban activar una primera tanda a partir del 7 de agosto y dejar el grueso del recargo para su introducción en dos fases posteriores, en septiembre de este año y febrero de 2026.
Acuerdo sobre Aranceles con Trump
En la capital comunitaria han defendido que el gravamen general del 15% es “aceptable”, siempre que este sea el límite, incluya todas las tasas comerciales y no se acumule a otros aranceles. Frente a las críticas, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, subrayó que el acuerdo frena una guerra comercial de graves consecuencias, y se refirió al pacto como el “mejor acuerdo” que se logró en unas circunstancias “muy difíciles”.
A falta de un acuerdo concreto sobre algunos sectores que la UE busca que estén exentos de aranceles, como el vino y las bebidas espirituosas, en Bruselas se entiende que se les aplicará un arancel del 15%, siguiendo el gravamen general, mientras continúen las negociaciones.
