Las negociaciones para un tratado internacional sobre contaminación de plásticos celebradas en la sede de Naciones Unidas en Ginebra (Suiza) han fracasado, reconociéndose que no fue posible llegar a un texto de consenso tras diez días de negociación final. Este resultado ha causado una profunda decepción entre los países asistentes.
Los plásticos no solo suponen un problema ambiental cuando flotan en los océanos y ahogan a los animales marinos. Estos materiales, en su mayoría derivados del petróleo, están en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en los alimentos que comemos y, según la ciencia, hasta se han infiltrado en nuestra sangre.
Desde principios de agosto, un total de 184 países se reunieron en Ginebra con el objetivo de intentar dar a luz al primer tratado global legalmente vinculante para frenar esta invasión invisible. Sin embargo, tras dos semanas de negociaciones, el debate llegó a un punto muerto y la Asamblea de Naciones Unidas optó por aplazar las conversaciones a futuros encuentros.
Este resultado ha suscitado gran descontento entre los países, y varias plataformas denunciaron que «es una victoria para la industria y una derrota para el planeta». Tras dos semanas de negociaciones, el encuentro de Ginebra finaliza sin un acuerdo sobre cómo reducir la contaminación por plásticos en el mundo, aplazándose la discusión a futuras reuniones.
Los países productores de petróleo se han negado a firmar un acuerdo para reducir la producción de este material y solo se han abierto a fomentar el reciclaje.
Fracaso del primer tratado global para frenar la contaminación de plásticos
La negociación del primer tratado global para frenar la contaminación de plásticos generó una amplia expectativa a medida que queda cada vez más claro que el ritmo de producción y consumo resulta insostenible para el medio ambiente y que esto también tiene repercusiones en la salud humana.
El objetivo no es prohibir la producción de plástico, un material económico y versátil que ha permitido avances en muchas áreas, sino poner coto a lo que se ha convertido prácticamente en una forma de vida caracterizada por el consumo descontrolado de plástico de usar y tirar.
¿Problemas del plástico?
El plástico no se biodegrada, sino que se descompone en partículas invisibles a simple vista, pero que están presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos y en los alimentos, habiéndose introducido en la cadena alimentaria, otra vía a través de la cual entra en el organismo humano.
El plástico de usar y tirar se consume masivamente: una bolsa plástica dura 12 minutos en nuestras manos, mientras que cada minuto se compran un millón de botellas de plástico, según estimaciones del Foro Económico Mundial. Al mismo tiempo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente afirma que cada minuto se arroja al mar el equivalente a un camión de basura lleno de plásticos, lo que se cree que está provocando que por cada tres toneladas de peces en el mar, haya una de plásticos.
Se proyecta que para 2050 la demanda de algunos de los tipos de plástico más comunes aumente en un 90 % respecto a la actual. La industria produce entre 430 y 460 millones de toneladas al año.
¿Relación con el cambio climático?
La producción de plástico provoca emisiones de potentes gases de efecto invernadero y si no se hace nada para limitarla, en el año 2050 supondrá el 13 % de las emisiones de carbono, frente al 5,3 % actualmente y al 4 % en 2019.
El reciclaje de los desechos de plástico no es una solución real, ya que en la práctica solo se recicla el 9 % de estos residuos y menos del 1 % se recicla dos veces. Según datos de Naciones Unidas, desde que el plástico empezó a popularizarse en la década de 1950 hasta hoy se han fabricado más de 9.000 millones de toneladas de plástico, de las cuales cerca del 75 % se han convertido en desechos, gran parte acumulados en vertederos o en el medio natural.
Como punto de comparación, esa cantidad equivale más o menos al peso de 820.000 torres Eiffel, 25.000 edificios como el Empire State, a 80 millones de ballenas azules (las más grandes que se conocen) o a 1.000 millones de elefantes.
¿Efectos del plástico en la salud humana?
Centenares de estudios científicos han puesto en evidencia la toxicidad de ciertos aditivos utilizados en la fabricación de productos de plásticos y su efecto perjudicial en el ser humano.
También están en curso numerosas investigaciones sobre la presencia de microplásticos en el organismo humano y su relación con una amplia variedad de enfermedades. Megan Deeney, experta de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha participado en las negociaciones de Ginebra, recordó que hay más de 1.600 químicos que se utilizan en la producción de plásticos o que han sido medidos en estos.
Afirma que una cuarta parte de ellos son «peligrosos». Menos del 6 % del total de tales químicos están cubiertos por algún tipo de regulación y dos tercios no cuentan con ningún tipo de dato público relacionado con su potencial riesgo para la salud.
Leonardo Trasande, médico estadounidense y reconocido experto en los componentes medioambientales de la salud infantil, sostiene que los químicos peligrosos en el plástico están relacionados con diversos tipos de cáncer (incluidos de mama y próstata), partos prematuros, problemas de crecimiento, obesidad infantil, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
