La industria automotriz siempre está innovando con nuevos modelos cada vez más eficientes, atractivos e incluso amigables con nuestro planeta. Sin embargo, que algunas tecnologías vayan quedando en el pasado no significa que no podamos rescatar cosas positivas de ellas. Esto es lo que está sucediendo con un curioso motor que, a pesar de ser creado hace más de 20 años, tiene mucho que demostrarnos.
Un viaje hacia el pasado
La transición hacia transportes más limpios ha estado llena de debates, ya que mientras la industria se centra en soluciones eléctricas con baterías, muchos se preguntan si hay otras formas de combinar el rendimiento y la emoción de conducir con la sostenibilidad.
En medio de toda esta búsqueda, un gigante de la industria alemana presentó un prototipo tan radical que desafió todo lo que se creía posible. Con una silueta aerodinámica y el aspecto de un cohete, este auto de carreras fue visto por muchos como una extraña excentricidad.
Se trata del BMW H2R (Hydrogen Record Car), un motor que en 2004 demostró que la clave no estaba en las baterías, sino en un motor de combustión que funcionaba con hidrógeno, un combustible limpio con cero emisiones que podría haber cambiado el rumbo de la industria.
Era una apuesta audaz que, si la industria la hubiera seguido, podría haber transformado la tecnología y nuestra percepción sobre los coches sostenibles, pues demostraba que no era necesario sacrificar la experiencia de conducir para cuidar nuestro planeta.

El H2R mantenía el rugido y la potencia de un motor V12, pero en lugar de emitir gases contaminantes, solo liberaba vapor de agua. Esto representaba una transición mucho más familiar para los conductores, sin depender de una red de carga inexistente.
Un motor adelantado para su época
El motor del H2R era una versión adaptada del V12 de 6 litros del BMW 760i, ajustado para usar hidrógeno líquido como combustible. Este combustible es almacenado a -253 °C y permitió que el potente V12 produjera hasta 285 caballos de fuerza, sin emitir más que vapor de agua.
El coche fue construido sobre una estructura de aluminio y una carrocería de fibra de carbono para ser lo más ligero y aerodinámico posible, con un peso de apenas 1.560 kg y la ambiciosa meta de romper récords de velocidad y demostrar que un motor de combustión de hidrógeno era viable y potente.
En septiembre de 2004, el BMW H2R cumplió con creces su objetivo en el circuito de Miramas, Francia. De hecho, estableció nueve récords mundiales para autos con motores de hidrógeno, todos reconocidos por la FIA.
Con el piloto alemán Joachim Winkelhock al volante, el H2R aceleró de 0 a 100 km/h en solo 6 segundos, alcanzando una velocidad máxima de más de 300 km/h y recorriendo el kilómetro de arranque en apenas 11,99 segundos.
Estos logros fueron excepcionales, pues el auto no contaba con turbo ni otras tecnologías de sobrealimentación, solo su motor de combustión de hidrógeno, lo que demuestra que la sostenibilidad en los coches siempre ha sido posible.
El legado que no ha envejecido
Después de años de estar guardado, el BMW H2R regresó a la vida pública en 2023 durante el Festival de la Velocidad de Goodwood, con su motor V12 restaurado y su apariencia futurista, demostrando que su visión no ha envejecido.
La tecnología del H2R fue la base para proyectos posteriores de BMW, como el Hydrogen 7 de 2006 (una berlina de doble combustible) y el más reciente BMW iX5 Hydrogen, un SUV que utiliza celdas de combustible.
Sin duda, este caso nos invita a reflexionar. Mientras hoy la industria debate entre la electrificación total y los híbridos, este extraño auto de hace 20 años nos recuerda que el futuro no tiene un único camino, sino que se pueden combinar varias ideas logrando grandes resultados.
