Recientemente, el grupo ecologista ANSAR ha expresado su preocupación por la pérdida de biodiversidad en el Jardín Botánico de Zaragoza y por los posibles incumplimientos de la Ordenanza Municipal de Protección del Arbolado Urbano. Según un análisis comparativo realizado por la asociación, con base en un catálogo de 130 especies elaborado en 2018, actualmente faltan 37 especies en el jardín.
Este déficit en la flora es atribuido por los ecologistas al abandono del espacio en los últimos años, a las talas llevadas a cabo al inicio de la remodelación, así como al daño sufrido por los árboles durante las obras. ANSAR también ha señalado deficiencias en el papel pedagógico del jardín, indicando que la mayoría de árboles y arbustos carecen de etiquetado, generando confusión en los visitantes.
Pérdida de biodiversidad y posibles incumplimientos de la ordenanza municipal
Según ANSAR, el abandono y las talas realizadas han contribuido a la notable disminución de especies. La organización considera que se ha incumplido la normativa que protege el arbolado urbano.
Además, la asociación criticó la falta de precisión en la información disponible al público. La web municipal, que hace referencia a un listado de especies, contiene errores y menciona plantas que no están presentes en el jardín. Esto afecta la usabilidad del espacio y su objetivo educativo.
Deficiencias educativas y errores en el etiquetado de especies
Se ha añadido que la escasa representación de la figura del botánico Francisco Loscos, a quien se dedica el Jardín, es insuficiente. ANSAR denuncia que no se ha aprovechado la oportunidad de incorporar especies que él ha estudiado o descubiertos.
Respecto a la fuente y los canales de agua, el grupo ha calificado su diseño de «decepcionante» y se ha referido a las estructuras de cemento como una «trampa» para la fauna, a diferencia de cómo funcionaba el antiguo estanque, que contribuía a la biodiversidad y era un atractivo para las familias.
Una oportunidad perdida en el Jardín Botánico de Zaragoza para la divulgación botánica y la fauna urbana
El antiguo estanque, que era un lugar de interacción entre la naturaleza y los visitantes, ha dejado de ser un espacio acogedor y educativo.
Tras un año de obras, ANSAR ha declarado que la «decepción es total». A juicio de la organización, el nuevo diseño del jardín no se asemeja a un jardín botánico en su esencia, y aunque se han recuperado algunos bancos de cerámica, persisten las deficiencias educativas. Faltan o son inexactas las etiquetas de árboles y arbustos, y la web municipal sigue presentando errores en la enumeración de especies que no están presentes.
El grupo ha criticado también el escaso homenaje a Francisco Loscos y ha hecho un llamado a mejorar el sistema de rediseño del agua, que actualmente perjudica a la fauna local. ANSAR espera que estas observaciones sirvan para fomentar una rectificación que devuelva al Jardín Botánico su función educativa y conservadora.
