El pasado martes, 12 de agosto de 2025, la obra ‘Las Troyanas’ se presentó en el marco de la 71 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Este montaje de Eurípides, adaptado por la escritora y actriz Isabel Ordaz y dirigido por Carlota Ferrer, busca llevar «el lamento» de Gaza a los espectadores, invitándolos a reflexionar sobre la barbarie de la guerra y el sufrimiento de los vencidos.
Jero Díaz Galán, desde Mérida (EFE), informa que el eterno duelo de ‘Las Troyanas’, narrado por Eurípides hace 2.500 años, ha resonado esta noche con una vigencia rabiosamente actual. Las protagonistas, mujeres que, al igual que muchas gazatíes hoy en día, han perdido a sus hijos y maridos en conflictos bélicos, representan una lucha por recuperar su humanidad.
La 71 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida se encuentra en su recta final, presentando ‘unas troyanas’ muy contemporáneas. La adaptación de Carlota Ferrer, quien dirige, y la actuación de Isabel Ordaz, que interpreta a Hécuba, la antigua reina de Troya convertida en paria tras la derrota de su pueblo frente a los griegos, aportan una perspectiva moderna y conmovedora.
Este alegato imperecedero contra la barbarie de la guerra y el sufrimiento, sin épica, de los vencidos, que escribiera Eurípides en el siglo V a.C., se representará en el Teatro Romano hasta el próximo domingo, 17 de agosto. El elenco incluye, además de Ordaz, a Mina El Hammani, Cristóbal Suárez, Esther Ortega, María Vázquez, Abel de la Fuente, Selam Ortega y Carlos Beluga.
Sobria y Visualmente Muy Potente
La puesta en escena, aunque muy sobria, resulta visualmente poderosa. Los diálogos se desarrollan junto a dos grandes cubos de tela blanca, que simulan tiendas de campaña. En las paredes de uno de estos cubos se proyectan imágenes, entre ellas, de mujeres y niños gazatíes. Un monitor de televisión permanece continuamente encendido en la arena del escenario sin que nadie le preste atención.
En medio de los actores discurren un grupo de personas, las troyanas, que visten camisetas blancas con un número a la espalda. A modo de coro griego, y despojadas de identidad, encarnan perfectamente el mensaje de la obra: “la verdadera derrota no es la caída de una ciudad, sino la deshumanización de quienes sobreviven.”
La Resistencia de las Mujeres
A pesar de su desesperación y del deseo de venganza, ‘Las Troyanas’, como Isabel Ordaz deja claro en su papel protagónico, también representan la resistencia. En medio del dolor y la rabia, las personajes buscan levantarse y sembrar una semilla de esperanza.
“Escucha esa pequeña llama que aún arde en ti, resiste”, clama Hécuba, quien reivindica el papel de las mujeres como “la memoria” y la “ternura” de “un pueblo que no quiere morir”. La obra insta a no permitir que “el dolor de hoy se convierta en la tragedia olvidada de mañana.”
Remover Conciencias
La vigencia de Eurípides, que vislumbró que “la guerra no termina nunca” y que “la paz es la antesala de otra guerra”, es palpable en la figura de un ‘Taltibio’, interpretado por Cristóbal Suárez. Este personaje, vestido con un traje de chaqueta y maletín, representa, en sus propias palabras, “el fracaso rotundo de la diplomacia”, simbolizado también por su suicidio.
El movimiento acompasado de los actores y la música —desde el ‘Lacrimosa’ del Réquiem de Mozart hasta el ‘Je t’aime’ de Serge Gainsbourg y Jane Birkin— cobran protagonismo en un montaje que retrata la crueldad infinita de los vencedores. La obra culmina sorprendentemente con la imagen de un resort de playa, construido sobre el duelo, donde todos los personajes visten bañadores negros y portan objetos del mismo color. Esta escena puede interpretarse como una alusión a lo que podría ser Gaza en un futuro, según los planes de Donald Trump.
Como expresó su directora, Carlota Ferrer, la tragedia de ‘Las Troyanas’, esas mujeres convertidas en botín de guerra, sigue siendo “irritantemente contemporánea”. En esta cálida noche de verano en Mérida, el papel esencial del teatro para reflexionar y remover conciencias ha quedado una vez más al descubierto. Esta es también la razón de su eterna vigencia. EFE.
