Las organizaciones ecologistas han expresado su satisfacción ante la reciente guía de la Comisión Europea, que busca mejorar el sistema de reparto de oportunidades de pesca en Europa. Esta iniciativa llega en un momento crucial, mientras el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación culmina un Real Decreto que regulará dicho sistema.
La voz de los ecologistas
Macarena Molina, portavoz de Ecologistas en Acción y pescadora artesanal, ha afirmado que “aunque el artículo 17 nació con la intención de promover justicia y equidad en las pesquerías, las cuotas se han concentrado siempre en la misma dirección: en beneficio de los grandes”. Este testimonio resalta la necesidad de reformar un sistema que ha favorecido a unos pocos, dejando en desventaja a los pequeños pescadores.
La organización ha comunicado esta semana al Comisario de Pesca, Costas Kadis, durante el encuentro Make Fishing Fair en Bruselas, que “es crucial situar la pesca artesanal en el centro de las políticas pesqueras de la UE, reconociendo su papel fundamental a la hora de contribuir a la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas marinos”.
El caso del atún rojo se ha convertido en un ejemplo paradigmático. Raúl García Rodríguez, coordinador del programa de pesquerías de WWF, señala que “aunque se ha recuperado y hay un Total Admisible de Captura (TAC) históricamente alto, sigue siendo una pesquería controlada por unas pocas familias”. Además, destacó la importancia de considerar la mala situación ambiental y la sobreexplotación de caladeros artesanales en el reparto de este recurso público.
Críticas y propuestas
Las organizaciones consideran que la nueva guía es una herramienta que marca un punto de inflexión, ya que, por primera vez, se recomienda a los Estados miembros recompensar a quienes pescan de forma más respetuosa y apoyar la pesca costera de bajo impacto. Sin embargo, advierten que el borrador actual del Real Decreto, a pesar de ser una mejora respecto al sistema anterior, es insuficiente y corre el riesgo de consolidar el statu quo, al continuar permitiendo el reparto histórico frente a criterios ambientales y sociales.
Por ello, instan al Ministerio a incorporar plenamente las recomendaciones de la Comisión para asegurar una transición ecosocial justa, premiar las prácticas de menor impacto y garantizar un reparto más equilibrado entre flotas. También subrayan la importancia de no olvidar la parte social, que incluye aspectos como el relevo generacional, la incorporación de la mujer al sector y la creación de empleo de calidad.
La pesca artesanal en el nuevo contexto
Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife, ha declarado: “Introducir criterios ambientales y sociales en el reparto de oportunidades de pesca no es solo una cuestión de justicia: es esencial para asegurar el futuro del sector y la salud del océano. La ciudadanía quiere políticas públicas que garanticen un consumo responsable y un tejido de pescadores y pescadoras fuerte y justo. Una aplicación correcta del artículo 17 permitiría orientar la gestión hacia la sostenibilidad y premiar a quienes pescan con menor impacto”.
Javier López, director de la campaña de pesca sostenible de Oceana en Europa, ha añadido: “España afirma querer equilibrar criterios ambientales, sociales y económicos, pero el borrador solo garantiza un 10 % para los ambientales. Si queremos un reparto justo y transformador, cada bloque debe tener al menos un 20 %. Solo así se premiará a quienes pescan con menor impacto y se avanzará hacia una transición ecosocial justa que beneficie al sector y a las comunidades costeras”.
Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace, ha concluido: “No debemos olvidar que la flota que predomina en nuestro país es la artesanal y, sin embargo, es la menos favorecida cuando se toman este tipo de decisiones. Hoy tenemos la oportunidad de revertir esta situación incorporando criterios ambientales, sociales y económicos al Real Decreto, que impulsen este modelo de pesca, caracterizado por su bajo impacto ecológico y su alto valor social”.
