En los últimos años, diversos informes científicos y resoluciones judiciales han alertado sobre la fragilidad de determinadas poblaciones animales, especialmente aves y especies migratorias cuya conservación depende de una regulación estricta y basada en datos actualizados.
La organización conservacionista SEO/BirdLife había recurrido ante el tribunal una norma que pretendía ampliar el horario de caza en puestos tradicionales hasta 60 minutos antes del amanecer, una medida que ahora queda paralizada por el riesgo que supone la falta de visibilidad en esa franja horaria.
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) fundamenta su decisión en la necesidad de evitar daños irreversibles mientras se resuelve el fondo del recurso. En el párrafo central de la resolución, la Sala expone que “esta modificación horaria supone […] que en ese nuevo periodo autorizando la caza comprendida entre los 60 y los 20 minutos antes del orto, existe una situación de noche/oscuridad/penumbra que afecta indudablemente a la seguridad general, no solo la de las aves de especies protegidas, sino incluso la de las personas.”
Lo que evidencia que, de no adoptarse la medida cautelar solicitada, puede producirse una situación de imposible o muy difícil reparación que puede hacer perder la finalidad legítima del recurso.
Kiko Álvarez, delegado de SEO/BirdLife en Euskadi, muestra su satisfacción con el auto del TSJPV: “Valoramos de forma muy positiva esta decisión porque el tribunal ha sabido interpretar bien los riesgos que existían al autorizar el uso de armas en condiciones de penumbra. Con esta cautelar se evitarán situaciones de peligro innecesarias en el medio natural.”
“Lo que evidencia que de no adoptarse la medida cautelar solicitada puede producirse una situación de imposible o muy difícil reparación que puede hacer perder la finalidad legítima del recurso.”
“Ante la posibilidad de un accidente personal o la muerte de especies protegidas por falta de visibilidad, la justicia ha optado por la cautela. Desde nuestra organización siempre defenderemos que la actividad cinegética debe realizarse con plena seguridad tanto para las especies como para las personas cazadoras y el resto de las usuarias que disfrutan del monte a esas horas, como baserritarras, senderistas o ciclistas.”
Cambio en el horario de la caza en Gipuzkoa tras la decisión
La Diputación de Gipuzkoa alegó en su defensa, en el marco del procedimiento en el que se han adoptado las medidas cautelares, que este horario de 60 minutos se había aplicado en años anteriores. Sin embargo, el TSJPV ha aclarado que la existencia de precedentes no justifica mantener una situación de riesgo.
El tribunal subraya que el interés en mantener una práctica administrativa previa “no es un interés que merezca más protección que el interés general en materia de seguridad.”
David de la Bodega Zugasti, del Área de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife, señala que esta suspensión permite reconducir la gestión de la Diputación. “Consideramos que modificar normativas de este calado fuera de los trámites ordinarios de participación es una mala práctica. SEO/BirdLife seguirá trabajando para que cualquier regulación que afecte a nuestra biodiversidad se haga bajo criterios técnicos sólidos y con transparencia.”
Y añade que “es positivo que la Sala haya valorado la realidad física de la falta de luz por encima de la inercia administrativa. Es una decisión de sensatez que protege el interés general mientras se dirime si la orden foral se ajusta o no a la legalidad.”
Como consecuencia de este auto, la Diputación Foral debe restablecer de inmediato el horario anterior. Así, la actividad en los puestos tradicionales de Gipuzkoa no podrá comenzar antes de los 20 minutos previos al orto, garantizando una iluminación mínima que permita la identificación de las especies y asegure la integridad de las personas en el entorno rural.
Lejos de suponer un ataque frontal al sector cinegético, la suspensión cautelar puede interpretarse como una oportunidad para replantear el modelo de gestión. Apostar por decisiones transparentes, basadas en criterios científicos y en la participación social, permitirá avanzar hacia una convivencia más equilibrada entre conservación, usos tradicionales y seguridad pública.
En definitiva, mantener la caza en pausa mientras se disipan las sombras legales no es un retroceso, sino un acto de responsabilidad colectiva que prioriza la protección de la vida, el medio ambiente y el bienestar común.
