En el contexto de una grave crisis de incendios forestales, la ONG internacional ha lanzado la campaña ciudadana #ChileSinCenizas para recoger firmas y presionar al Senado. La portavoz de la organización, Silvana Espinosa, declaró: «No podemos esperar a que el fuego vuelva a arrasar con todo para que nuestras autoridades reaccionen».
El proyecto de ley, presentado por el Gobierno del progresista Gabriel Boric en octubre de 2023, incluye planes de prevención, cortafuegos obligatorios y multas para quienes no realicen labores preventivas. Además, limita el cambio de uso de suelos afectados por incendios. Esta iniciativa legislativa fue aprobada por la Cámara de Diputados en marzo de 2024 y desde entonces se encuentra estancada en el Senado.
Espinosa agregó: «Cuesta entender la demora del Senado para avanzar proactivamente en esta discusión. Recién hoy, luego de una enorme presión ciudadana, la Comisión de Hacienda se reunió a votar parte del proyecto, aunque todavía quedan materias por resolver».
Más de 40.000 hectáreas arrasadas por megaincendios
En la temporada actual 2025-2026, que comenzó en septiembre, ya se han destruido más de 62.800 hectáreas, lo que implica un incremento de más del 200 % frente a la temporada 2024-2025, cuando se quemaron 19.252 hectáreas.
Varios megaincendios originados el sábado han devastado hasta ahora más de 40.000 hectáreas en las regiones de Ñuble y Biobío, a 400 y 500 kilómetros al sur de la capital, respectivamente, y han cobrado la vida de al menos 20 personas. Según el último reporte de la estatal Corporación Nacional Forestal (Conaf), actualmente hay 44 incendios activos, de los cuales 18 están catalogados como megaincendios por su gran tamaño, alta intensidad, rápida propagación y capacidad de generar fenómenos meteorológicos propios.
La situación es alarmante: en la temporada actual 2025-2026, ya se han destruido más de 62.800 hectáreas, lo que representa un aumento significativo comparado con las cifras del año anterior.
Cambio climático y sequía agravan la emergencia forestal
Chile, por su abrupta topografía, sus vastos bosques y su clima, siempre ha tenido incendios; sin embargo, la frecuencia e intensidad de estos han aumentado desde 2010, de acuerdo a la Conaf. Expertos señalan que el cambio climático, la sequía que dura más de una década y la expansión de la «interfaz urbano-rural» (zonas donde se mezclan vegetación combustible y edificios) son factores que han contribuido a esta alarmante situación.
Mientras el debate legislativo se prolonga, las comunidades afectadas reclaman respuestas concretas y duraderas. Chile no solo necesita apagar incendios, sino cambiar el enfoque: pasar de reaccionar ante el fuego a evitar su propagación. Mantener bloqueada la Ley de Prevención de Incendios mientras el país arde es, según muchos, una irresponsabilidad política con consecuencias ambientales y humanas cada vez más difíciles de asumir.
